La moda siempre ha venido a la par de lo que sucede en el mundo, maridando temas que, en principio, pudieran parecer totalmente divorciados, pero que, al final, llegan a un punto de conexión en donde su representación gráfica se ve en las pasarelas y, tan común hoy en día, en el “street style”.
Conectando con lo anterior, hay que hacer mención de un tema que, sin duda alguna, ha sido controversial, pero liberador: la “neomasculinidad”, un concepto que hace unos meses atrás les mencioné (en esta misma columna) y que en una idea simple hace referencia a cómo ha evolucionado la estética del hombre, dando espacio a una mayor amplitud estilística, incluyendo en el guardarropa piezas, colores y texturas que a inicios del siglo actual se consideraban prohibidas.

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El Ying Yang
En la historia moderna se ha asociado al hombre a una energía Yang que refleja fortaleza, provisión, dureza… sin embargo, la actualidad nos ha mostrado otra realidad, no tan parcial: todos tenemos energía Ying (energía femenina) y Yang (energía masculina). Eso sí, aclarando que la neomasculinidad no nos hace referencia a una preferencia sexual, sino más bien a la posición de salir de creencias limitantes de lo que se supone un hombre “debe hacer” o en este caso “vestir”; una idea que se viene gestando desde un buen tiempo atrás con figuras como David Bowie, Prince y Lenny Kravitz. Hoy en día Harry Style y Jaden Smith son referencias perfectas para este tema de que el hombre también puede ser arriesgado y jugar con elementos de indumentaria.

La Neomasculinidad
¿Neomasculinidad un concepto cerrado? ¡Para nada! De hecho, definir una sola estética sería sumamente difícil ya que todo aquello que en su momento no se visualizó para un “hombre que se entendiese cultural y socialmente como tal”, entraría dentro de esta nueva corriente.
Aterrizando a nuestra cultura
En la República Dominicana es poco común observar hombres con combinaciones coloridas, análogas o complementarias, sin embargo, en Italia esto es totalmente normal. Hemos de recordar la historia para reconocer que, simplemente, todo vuelve (mejor conocido como el péndulo de la moda). En otras épocas en donde la realeza, las cortes y la burguesía eran los “celebrities”; no olvidemos que el maquillaje, las pelucas y los zapatos de tacón eran bien utilizados por ellos.
Por igual, viajemos un poco más atrás en el tiempo y encontraremos las túnicas griegas que serían homólogas a los vestidos de la modernidad, en fin… han sido momentos, religiones, culturas y personas a lo largo de la historia quienes se han encargado de dar connotaciones a lo que no es más que textil y cuyo objetivo principal es demostrar la esencia de cada cual: el “estilo personal”.

¿Cómo llevarlo en el Caribe?
Mi recomendación como asesor de imagen /coach de estilo es que cada quien aprenda a identificar aquello con lo que se siente “cómodo”, pero no esa comodidad que se confunde con “adecuación”, sino aquella con la que sabes que estás representando lo que realmente eres, dejando de lado lo que te dieron como bueno o válido en su momento, y creando tu propia idea de lo “bueno” que no es más que aquello que te hace feliz. ¿Rosado? ¿Un kimono? ¿Un pantalón «oversized»? ¿O una camisa de encaje? ¡No importa! Que sea lo que te haga sentir en tu propia piel. Hoy en día ser hombre va más allá de los estereotipos sociales, arriésgate y disfrútalo.


