Este jueves, 25 de mayo, se podrá experimentar a través de la pantalla grande los impactantes mundos creados para el live action de La Sirenita, una versión del clásico animado de Disney que maravilló alrededor del mundo.
Rob Marshall, director de La Sirenita, se enfrentó al desafío de traer nueva vez esta historia a los cines, la cual es un relato en el que se despliega un mundo submarino fotorrealista con escenarios reales de gran escala.
Para poner en marcha esta misión, la cual en términos técnicos significó algo desafiante junto al simbolismo asociado a la historia de Ariel en la cultura popular, el director convocó a sus colaboradores para dar vida a dos grandes mundos.
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La realización del mundo submarino
Desde que comenzó a llevarse a cabo el proyecto, Marshall supo que el mundo terrestre y el que se ubicaba bajo el mar debían ser diferentes en términos realistas y fantásticos.
Según explicó el mismo, en esta historia son dos mundos diferentes, siendo el submarino uno mágico en el que existen sirenas, cangrejos que cantan y las aves buceadoras, hablan.
“El mundo submarino es totalmente digital y en el mundo de tierra firme todo es real y construido en la manera en la que se hacen las películas de época. Y debido a que estábamos haciendo también un musical, en muchos sentidos parecía que estábamos haciendo tres películas distintas al mismo tiempo”, detalló.
Para dar vida a los entornos digitales del mundo submarino, que incluye el palacio del Rey Tritón, la gruta de Ariel y la guarida de Úrsula (Melissa McCarthy), Marshall se apoyó en la técnica fotorrealista.
“Aunque es un mundo mágico el que creamos, nuestro objetivo era que no pareciera animado. Queríamos reimaginar nuestro espacio submarino con un estilo fotorrealista, para que pudiera cobrar vida de una manera apropiada para una película de acción real. Eso era muy importante para nosotros”, dijo, también.
La realización de estos tres ambientes estuvo a cargo del diseñador de producción, John Myhre. Fueron concebidos específicamente con su propio diseño, con paletas de colores y tonalidades sutilmente diferentes.

El realismo en tierra firme
En el caso del mundo terrestre, la historia central se va desenvolviendo en espacios diversos, tales como un castillo del siglo XIX, un colorido bazar y un barco, todos construidos en los estudios Pinewood de las afueras de Londres especialmente para la película.
La producción se trasladó más adelante a la isla de Cerdeña, frente a las costas de Italia, donde fueron filmadas las escenas de exteriores durante varias semanas.
La Sirenita está ambientada en la década de 1830, en una isla ficticia del Caribe, y tiene una impronta visual marcada por una paleta en tonalidades tierra para los entornos naturales, y gamas de blanco, azul y dorado para las construcciones arquitectónicas.
El castillo del príncipe Eric es de inspiración colonial y cuenta con un aspecto descolorido, como si hubiese sido erosionado por el clima marítimo, mientras que en su interior es más luminoso y aireado, con numerosos patios y terrazas, así como plantas fuera y dentro de las estancias.

El barco del mismo Eric es otro de los espacios elaborados, este fue construido en tamaño real en un set de exteriores de Pinewood, específicamente en un tanque gigantesco.
“Tuvimos que construir el barco como un set físico y fue una escenografía teatral impresionante, algo que se ve muy raras veces en una película”, contó el productor ejecutivo, Jeffrey Silver.
Otros escenarios creados en Pinewood fueron el mercado del pueblo y el set la laguna donde Sebastián, Scuttle y Flounder intentan que Ariel y Eric se besen.
La isla de Cerdeña
Como La Sirenita que ya conocemos cuenta con escenas que transcurren en la playa, el equipo creativo, para recrearlas, eligió las costas de la isla de Cerdeña.

“Era importante encontrar un lugar que transmitiera el drama épico que requiere la historia. Cerdeña lo tiene todo: las aguas cristalinas, las impresionantes costas, los acantilados, las fortalezas, las vastas playas y los caminos rurales”, indicó Marshall.
Un dato importante es que la emblemática roca de Ariel fue hecha a medida y transportada a Cerdeña, donde se colocó en el agua antes de la llegada del elenco.

