No hay que hacer una búsqueda muy ardua para darnos cuenta de que, en tiempos de crisis, salen nuestros verdaderos colores. La historia del mundo ha sido un continuar evolutivo de devastadoras situaciones que siguen como bola de humo, van creciendo, no paran… Pero, de todas, sin excepción, algo revitalizador ha surgido.
De las guerras nacieron nuestros derechos al trabajo como mujeres –mientras los hombres peleaban, las mujeres sostenían su hogar–; de los maltratos a nuestro género, obtuvimos nuestro Día, el que ha venido con leyes y parlamentos que nos defienden. Para gozar de ser libres y soberanas debió morir Minerva… Para que Isabel Allende le perdiera el miedo a la muerte, debió ver morir a su hija Paula en sus brazos. Y la idea no es sabotear con negatividad estos momentos… Mi única intención es pintar de verde las posibles nubes grises que amenazan por llover en la vida de algunos de ustedes.
Las mentes creativas crecen en crisis, los visionarios renacen en procesos estresantes y, a pesar de la cantidad de muertos en todo el mundo, si estás leyendo esto… Sigues vivo. Aprovecha este espacio para algo positivo, busca motivos para despertarte feliz, para celebrar tu estado actual, para tornar los cristales con una visión más limpia. Borra lo opaco y sumérgete en las grandes enseñanzas que nos está regalando Dios.
Yo estoy aprendiendo que:
- Un “te quiero” de una videollamada es suficiente para alegrarte el día;
- Que el distanciamiento social no te aleja de quienes te quieren y que el amor de mami y papi es aún mayor al que imagino;
- Que un plato bien logrado –sin quemarse– y con buen sabor me pone muy feliz;
- Que estamos vivos por una razón mayor a la que nuestra conciencia nos permite entender;
- Que siempre hay formas de ayudar a otros;
- Que todo, absolutamente todo, pasa por alguna razón buena.
- Que somos más humanos cuando aplaudimos a los demás;
- Que no necesitamos tanto para estar bien;
Y que, sobre todas las cosas, antes de quejarnos por tener que lavar toda la compra del mercado (hay muchos que lo hacen), primero debemos evaluar lo dichosos que somos por poder acceder a la canasta básica.
Con esta reapertura, ten muy presente que la enfermedad por el nuevo Coronavirus no ha desaparecido. Usa tu mascarilla y procura seguir las medidas de higienización al pie de la letra.
En general, tenemos dos opciones: sacar lo mejor de esto o ser mediocres. Ojalá elijas la correcta.

