Valentino Garavani, fue un astro del mundo de la moda, su visión para las piezas femeninas era única. Cada una de sus creaciones estaba llena de sofisticación, elegancia y sensualidad modesta. Valentino vestía a mujeres elegantes poderosas con lo que se ganó un nombre impoluto en la industria de la moda.
Valentino es mucho más que una casa de moda; es el sinónimo del romance y, por supuesto, de un color propio: el Rojo Valentino. Desde su fundación en 1960 por Valentino Garavani hasta la reciente era dorada de Pierpaolo Piccioli, la firma ha entregado momentos que han definido la historia de la alfombra roja.
Oh magazine ha hecho un recorrido por los diseños más emblemáticos de e icónicos que siguen siendo referentes de estilo y maestría artesanal, de esta casa de modas y de su propio autor que dejo este mundo el pasado 19 de enero.
Recientes
El Vestido de «fiesta» de 1959 (El Origen del Rojo)

Este es el vestido que lo empezó todo. Fue parte de la primera colección de Valentino y presentó al mundo el «Rosso Valentino». Un vestido de cóctel sin tirantes, de tul y con rosas de tela, que estableció la identidad visual de la marca: femenina, audaz y apasionada.

El vestido de Jackie Kennedy de 1968 (El Minivestido de Encaje)

Para su boda con Aristóteles Onassis, Jackie O. eligió un diseño de la famosa «White Collection». Era un vestido corto de encaje blanco con cuello alto y mangas largas. Este look rompió con la tradición del vestido de novia largo y pomposo, convirtiéndose en el epítome de la elegancia «chic» de los años 60.

El diseño de Julia Roberts de los Oscars de 2001 (El Impulso del Vintage)

Este es, quizás, el vestido más famoso de la historia de los premios Oscar. Un diseño de terciopelo negro con una «Y» de satén blanco en la espalda, perteneciente a la colección de alta costura de 1992. Julia Roberts no solo ganó la estatuilla, sino que validó la tendencia de usar piezas de archivo (vintage) en las alfombras rojas modernas.

El modelo de Jennifer Lopez en los Oscars del 2003 (La Inspiración Sari)

JLo dejó de lado su estilo «bombshell» para lucir un vestido asimétrico en verde menta, inspirado en un sari que Garavani diseñó originalmente para Jackie Kennedy en 1967. Es recordado como uno de los momentos más frescos y arriesgados de la firma, demostrando su capacidad para reinterpretar culturas con respeto y lujo.

El vestido de Anne Hathaway en los Oscars del 2011 (El Archivo Rojo)

Como co-presentadora de la gala, Anne Hathaway lució un impresionante vestido palabra de honor de la colección Otoño 2002. Con un volumen dramático en la parte trasera y ese rojo vibrante, el vestido recordó al mundo que esta casa de modas italiana sigue siendo el dueño absoluto del color carmesí en Hollywood.

La pieza que llevó Lady Gaga en el Festival de Venecia del 2018 ( El «Flamingo» de Plumas)

Bajo la dirección de Pierpaolo Piccioli, este vestido rosa chicle cubierto de plumas de avestruz se volvió viral al instante. Representó el nuevo estilo de la marca: maximalista, poético y extremadamente fotogénico. Fue el momento en que la marca se consolidó como la favorita de la nueva generación de estrellas.

7. Zendaya (SAG Awards 2022) – Las 190 Rosas
El Valentino de Zendaya en los SAG Awards 2022 ( Las 190 Rosas)

Zendaya y su estilista Law Roach han creado magia con Valentino, pero este vestido de seda rosa con 190 rosas esculpidas a mano en la falda es una obra de arte. Tomó cientos de horas de trabajo artesanal y es la prueba de que la alta costura (Haute Couture) sigue siendo el corazón palpitante de la industria.

La Colección de Valentino «Pink PP» del 2022 (El Monocromo Total)

Más que un solo vestido, el look lucido por celebridades como Florence Pugh o Gwyneth Paltrow en este tono fucsia eléctrico diseñado por Piccioli cambió la industria. Este astro del diseño logró crear un color que dominó las tendencias mundiales por más de un año, demostrando que su poder para dictar el color sigue intacto desde 1959.

Tanto la casa de modas y el diseñador han logrado lo que pocas marcas consiguen: mantenerse relevante a través de los años sin perder su esencia de «realeza de la moda».



