¿Fustrarse o seguir? Te contamos cómo seguir con más fuerza ante la crisis.
Con toda seguridad, los días de encierro que pasamos en casa y las grandes transformaciones de este regreso a la nueva cotidianidad, han provocado que los momentos de reflexión y análisis sean frecuentes, y ganen más espacio e importancia en el diario vivir. Hemos tenido que aprender a lidiar con distintos sentimientos y diversas situaciones inusuales en nuestras vidas. Y, aunque no todos poseemos la misma “actitud y aptitud” para hacer frente a lo que sucede en el mundo, algo está claro: Adaptarnos es la elección más sabia.
Cuando tenemos que afrontar momentos inesperados, como la crisis sanitaria por la que estamos pasando, lo más recomendable es dejar atrás creencias y aprendizajes previos. ¿Por qué? Es posible que actuar en base a estas informaciones pasadas provoque conductas que no den paso a la adaptabilidad que necesitamos ahora.
¡Todo pasa!
“Es importante entender que las situaciones de crisis no son eternas y depende de nosotros cómo queremos verlas: como motor de quejas o lo aceptamos y buscamos soluciones”, Mairelys Concepción.
Eso nos lleva al término “mente flexible”. Pero, ¿quiénes la tienen? El psicólogo clínico italiano Roberto Crobu, describe a una persona con una mentalidad flexible como alguien “que tiene voluntad para superar su zona de comodidad, explorar nuevos territorios de su conciencia y del mundo a su alrededor, y de fluir en situaciones de cambio”.

De su lado, Mairelys Concepción, psicóloga clínica dominicana, explica que “vivimos en un mundo donde estamos obligados a ir a una gran velocidad y debemos acoplarnos. Tener una mentalidad flexible es una herramienta de vida que nos permite seguir esos cambios que atraviesa el mundo, desarrollando estrategias constructivas que nos ayuden a vivirlos, sin renunciar a nuestra salud mental”. Asimismo, agrega que una persona con este tipo de mentalidad es capaz de ver las cosas desde varios puntos de vista, contrario a las mentes rígidas.
Se aprende a ser flexible
Una buena noticia es que esa “inflexibilidad o rigidez” es modificable, pero, para que esto suceda, se necesita de mucha voluntad por parte del individuo. La especialista Concepción nos comenta que la “mentalidad elástica” (como también se le conoce) se va forjando conforme vamos adquiriendo más experiencias, a lo largo de nuestras vidas.
Crobu, quien también es experto en PNL (programación neurolingüística) y en “Mindfulness” (técnica para desarrollar una Atención Plena), coincide con la doctora Concepción y aporta que hasta “hay algunas estrategias psicológicas y ejercicios prácticos muy fáciles para desarrollar esta mentalidad.” Para ello, se debe visitar a un especialista de la conducta.
Recientes
¡Importante!
Un estudio del psicólogo William Fleeson, de la Universidad Wake Forest (Carolina del Norte, EE. UU.), arrojó que mantener una mentalidad flexible implica salud mental. Incluso, aunque, a veces, para amoldarnos a una nueva situación, tengamos que actuar en contra de algunos rasgos de nuestra forma de ser que consideramos no se pueden cambiar.
Estar dispuesto a lo nuevo siempre será un arma infalible para alcanzar el éxito. Tener un “pensamiento elástico”, verdaderamente, tiene sus ventajas. Las personas con esta cualidad saben ceder y tienen una mayor capacidad para habituarse a lo que no conocen, tales como vivencias y circunstancias distintas de su entorno.
¡Aprender a vivir en la covidianidad!
La “covidianidad” ha llegado y, luego de varios meses, viendo pasar los días a través de una ventana, es hora de darle la cara al mundo. ¡Claro, con mascarillas y guantes puestos! “Con la nueva normalidad, podemos sentirnos nerviosos, ansiosos y con miedo, ya que muchos se han reintegrado a la jornada laboral. Esto puede llenarnos de estrés y temor”, nos aclara la galena Concepción. Toma nota:
• Asumir que la nueva normalidad está aquí.

Tenemos que convivir con el virus porque la vida sigue y, hasta que no se cree una vacuna, nuestro compromiso será aprender a vivir con esto.
• Establecer tu día a día.

Cuando no planificas una rutina, te estresas, te sientes perdido y la ansiedad regresa. Las rutinas ayudan a la mente a saber lo que va a pasar y le permiten adaptarse al paso del tiempo con más calma.
• La lectura como ejercicio de relajación.

La psicóloga Mairelys Concepción hace mucho énfasis en que leer libros con contenido edificante, que abarquen temas de cómo utilizar el poder de tu mente de manera positiva, te puede ayudar a disminuir la incertidumbre, para distraerte y mantenerte en paz.
• Hacer cosas que te calman y reconfortan.

Si iniciaste actividades físicas en casa en cuarentena, debes continuar practicándolas. Incluso, ahora que podemos salir, te será posible ir a caminar o correr. Darte amor propio también, hacerte algún tratamiento de belleza, ir al salón ahora que han abierto, cuidar tu alimentación y no caer en excesos.
La mejor manera de actuar en este “nuevo regreso” es siendo prudentes y responsables. Y aunque cada uno de nosotros asume su proceso de vida de forma diferente, debemos de respetar las decisiones ajenas. Recuerda siempre: las crisis son necesarias para impulsarnos, evolucionar y crecer. Está en nosotros ser “flexibles” o no.

