La maravillosa presentación de Prada destacó por sus atrevidos estampados y colores vivos. La segunda colección del dúo creativo, recurrieron a idear cómo vestiremos cuando todo vuelva a la normalidad.
La casa de moda eligió el interior de su fundación de Milán, obra del arquitecto Rem Koolhaas, para hacer el desfile de su colección. Combinando abrigos anchos y gabardinas largas, plataformas y botas altas, bolsos grandes y algunos acoplados en guantes, el estilo sobrio de Prada jugó con las texturas, que también se vieron en las paredes y suelos de las salas que formaban un inmenso laberinto.

