En este Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, te recordamos la importancia de “prevenir antes de lamentar”, teniendo en cuenta que, con un diagnóstico a tiempo, se podrían revertir las cifras, que cada vez cobran más vidas.
¿De qué se trata este cáncer?
El cáncer de cérvix es una patología grave que es ocasionada por múltiples factores, uno de ellos es el llamado virus del papiloma humano (VPH). Debes estar pendiente si presentas manchas de sangre o sangrado leve entre o después de la menstruación; sangrado menstrual que es más prolongado y abundante que lo habitual, así como después del coito. Además dar seguimiento al aumento de tu secreción vaginal o si presentas dolor durante las relaciones sexuales.
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El biólogo Joseph Pinto, nos aconseja lo que podemos hacer para prevenir este tipo de cáncer. Aquí tres sugerencias del experto:
Ten en cuenta que el consumo de tabaco es un factor de riesgo para el inicio de cáncer del cuello uterino, así que si eres de las personas que fuma, es mejor que vayas alejándote de ese mal hábito. Por otro lado, la promiscuidad sexual contribuye a la propagación del Virus del Papiloma Humano (VPH), que es el responsable, en la mayoría de casos, de este tipo de cáncer. Además, el uso indiscriminado de anticonceptivos orales hace que tu organismo se vuelva más vulnerable a contraer esta enfermedad.
Papanicolaou (PAP)
Es el método más conocido de prevención del cáncer de cuello uterino, sencillo e indoloro. Debes realizártelo una vez al año a partir de los 21 años de edad. Este examen consiste en recoger muestras de células del cuello del útero o canal cervical para que puedan ser estudiadas en el laboratorio.
Vacunas contra el VPH
Este método es considerado como el más seguro y eficaz de prevención del cáncer de cuello uterino, ya que no solo evita las enfermedades relacionadas con el virus del VPH, sino que garantiza la protección a tu organismo de verrugas genitales. Este tratamiento ha logrado reducir en 86% la infección del VPH en aquellas mujeres que han recibido la dosis completa.
Debe ser aplicado en niñas a partir de los 9 años de edad, pues es en este momento en donde su sistema responde mejor. Consta de tres dosis. La segunda dosis debe aplicarse dos meses después de la primera, mientras que la tercera, seis meses después de la inicial.

