¿Has escuchado sobre la retención de líquidos? Esta puede que sea una de las afecciones más comunes que obstaculizan en el control del peso.
También conocido como edema, sí, es una enfermedad, que consiste en la acumulación excesiva de líquidos en los tejidos del cuerpo, lo que produce hinchazón en algunas zonas junto a cierto aumento de peso.

No obstante, no deben confundirse los términos retención de líquidos y aumento de peso, ya que no son ni similares, ya que uno tiene que ver con agua y el otro con grasa.
Recientes
Puede producirse por causas como insuficiencia cardiaca congestiva, no beber agua durante todo el día o llevar una dieta sumamente desequilibrada, según informó el sitio web Alimente+.
Aunque no es un padecimiento que se considere como grave, en caso de que esta aparezca debido a enfermedades renales, hepáticas o insuficiencia cardiaca, se recomienda consumir una serie de medicamentos.
Suele confundirse con aumento de peso
Una de las características de la retención de líquidos es que algunas personas suelen confundirse con aumento de peso, a pesar de que estos síntomas sean sumamente claros.

Según la misma fuente, esto probablemente se deba a que el edema aparece a través de unos kilos de más, así como debilidad muscular, palpitaciones, calambres, hinchazón en las piernas y los tobillos y también el engrosamiento del perímetro abdominal.
Está relacionada a la alimentación
Sí, así como lees, la retención de líquidos va muy de la mano con la alimentación. Además de esto, muchos de los remedios para su prevención y sanación se encuentran en ingerir infusiones o tés.
Asimismo, ingredientes bajos en sal o aquellos que son ricos en agua como la sandía, piña o manzana.

No obstante, también hay alimentos que deben de evitarse, o bueno, ingredientes dentro de estos.
Según El Español, una de las medidas más importantes a tomar está evitar agregar sal en las comidas, reemplazándola por productos como especias, limón, vinagre, hierbas o aceites aromatizados con ajo, orégano, entre otros.
Por otra parte, la Fundación Española del Corazón informó tomar en cuenta que la mayor parte de la ingesta de sodio no es proveniente de la sal de mesa, sino de los alimentos procesados.
En ese mismo orden, recomendó el consumo de alimentos naturales como las frutas, verduras, legumbres, carnes y pescados frescos. Además, leer las etiquetas de los alimentos comerciales y seleccionar los que cuenten con menor contenido sódico.

También el potasio, la fibra, Vitamina C, calcio y antioxidantes son de mucha ayuda. En cambio, para evitar que esta enfermedad agrave, se deben eliminar de la dieta alimentos como embutidos, frutos secos, harina, proteínas, alcohol y azúcar refinado.

