La vida se ha volcado. El caos de salir corriendo y cumplir horarios presenciales, en muchos casos, paró. Pero ello nos ha llevado a enfrentar un “nuevo corre corre” que ha significado un esfuerzo mayor para los padres y un proceso, hasta cierto punto, frustrante.
¿Exagerado? Si piensas que el estrés de la oficina ha llegado por la pantalla del computador a tu casa… y que a ello se le ha sumado unos niños que gritan “mami, mami, se cayó la conexión”… Este reportaje es para ti.
Con el cambiar de los días hemos identificado nuevas realidades de nuestros hijos y su educación. Incluso muchos padres han examinado rigurosamente las capacidades reales de sus crías y la sorpresa no ha sido agradable. Pero, ¿qué sucede? Los tutores se encuentran enfrentando el rol de padres y maestros, en una ecuación donde los padres se tensan y terminan transmitiendo ciertas frustraciones a sus retoños.
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Toda esta nueva dinámica de separar los espacios académicos de los niños y jóvenes, enfrentar el encierro, la falta de concentración (niños durmiéndose, o chateando con otros amigos en lugar de prestar atención al profesor), han limitado la eficacia y desarrollo con exactitud de las actividades académicas y, a su vez, ha afectado también las relaciones sociales. Ya luego de las primeras semanas “luchando” para tomar los ritmos, no a todos les ha funcionado, pero es la realidad que toca y debemos darle la mejor cara.
¿Qué podemos hacer para ayudarl@s en su desempeño?
Se lo hemos preguntado a la educadora Alexandra Hilario, de Resilient Kids Dr.
¡Toma nota de sus consejos!

1. Hazte de una pizarra y conviértela en un marcador o tabla de rutinas.
Deja todos los horarios pautados: Esto permitirá que cada uno sepa qué tarea tendrá asignada y agilice los procesos internos de casa y escuela virtual. Como actividad familiar, pueden decorarla o colorearla y colocarla en un lugar visible para todos los integrantes de la casa.
2. Padres recuerden “son acompañantes de este camino educativo de sus hijos”.
Muchos padres se sienten ofuscados de no estar a la altura del educador, con el afán de no fallarles al currículum educativo de sus hijos. Pero no es hacer sus deberes tu trabajo, es ayudarlo en el camino de su aprendizaje. Y es ahí cuando podemos hablar de la Red de Apoyo: Contar con el respaldo del educador, familia y amigos es importantísimo, haciendo que la carga sea menos pesada. Hablar y mantener comunicación es vital.
3. Motivar una actitud resiliente.
Sí, no hay que hacerlo bien a la primera y el niño debe aprender esto en casa. Como padres, se deben plantear las situaciones “no logradas” como oportunidades. Entiendan que no está mal cometer errores, en ellos radican los aprendizajes. ¡Ah! Y eres tú el que debes incentivar a que tu hijo no se rinda.
4. El elogiar abre puertas inimaginables.
Los elogios se ejercen directamente en su orgullo y ganas de seguir haciéndolo. Es importante hacerlo en momentos específicos para que el niño sepa exactamente cuál es la conducta que queremos ver con más frecuencia. Como por ejemplo, en niños que inician el proceso de la lecto-escritura es muy importante: “¡Muy bien! Cada vez lo haces mejor”.
5. Manejo de límites.
En el tiempo de recreación es muy importante que los niños y jóvenes establezcan horarios para los aparatos electrónicos y el respeto a las asignaciones. Es recomendable establecer con anterioridad los menú de meriendas, que estén ubicados en espacios en específico para que la “rutina escolar” en casa, también tenga su dinámica concreta y sana.
6. Permitir el espacio de las emociones.
Hablar, hablar y escuchar. Si ya estamos en casa más tiempo, seamos conscientes de las necesidades de los nuestros. Es prudente que al final del día o de la semana (según tu tiempo o necesidad), hagas una dinámica. Utiliza un bol con papelitos escritos con varias emociones, cada uno saque las emociones e identifiquen de quién es y el porqué de esta emoción; si es de uso personal, escribir en una bitácora cómo vamos llevando las cosas o un dibujo.
7. Una pizca de amor, paciencia y confianza.
Fomentar la confianza en sí mismo y creer que podemos lograr nuestros objetivos, es el mejor ejemplo que podrán dejar plasmados en sus hijos. Ellos serán lo que creamos en ellos. Paciencia, pues habrá que repetir varias veces las actividades que realizar; todo es hábito.
“Mucho amor porque estos momentos siempre serán recordados”.
Alexandra Hilario Maestra de Preescolar
Para recordar
•El ambiente de estudio debe ser silencioso y cómodo, con el fin de evitar distracciones. Si tienes cámara en el área, mejor, así das seguimiento al niño. De lo contrario, trata de, cada cierto tiempo, verificar la continuidad el niño da a las clases.
•Debes hacerlos ir a la cama a tiempo. Las horas correctas de sueño influyen en la concentración y la memoria. El no cumplirlas puede hasta provocarle irritabilidad o hiperactividad.
•Ser organizados es la primera batalla ganada. Deben tener sus materiales organizados y a mano, para que no pierdan tiempo y caigan en distracciones.



