En uno de los años más difíciles de la última década, nos hemos sumergido en lo esencial y primordial. Aún así, siguen llegando noticias que nos enfrían el corazón; pérdidas irremplazables que serán recordadas por siempre en la industria de la moda. Sí, ayer los medios digitales se hicieron eco del fallecimiento por Covid del pionero del prêt-à-porter, el diseñador que en su desventaja vio sus grandes oportunidades, un creativo empedernido amante de los colores y la vida, sí, Kenzo Takada: uno de los ejemplos de que ser diferente es una de las puertas al éxito.
Inicios
Nació en 1939 en Himeji. Tras graduarse en el Bunka Fashion Collegue Tokyo, se trasladó a París en 1964, donde comenzó su carrera vendiendo croquis a grandes diseñadores. Se marchó desde Tokio hasta Francia inspirado por Yves Saint Laurent, el que para su sorpresa, se convirtió en uno de sus más queridos amigos, y en ese país hizo toda su vida.
En una portada para la revista Elle Kenzo Takada, explicó «No tenía medios para dedicarme a la alta costura. Lo entendí al ver los desfiles de los grandes, como Dior, Chanel o Balmain. Era magnífico, pero no era para mí. Tenía la intención de volver a Japón al cabo de unos meses, pero me dije que antes de hacerlo tenía que crear algo en París. De ahí nació la marca Jungle Jap [que en 1980 pasó a llamarse Kenzo]”.
Recientes

Debut
En 1970, Takada agitó París con el debut de su línea de moda homónima. Agotado en su primera boutique, llamada Jungle Jap, sus diseños eran una mezcla confusa de colores fuertes y estampados desiguales inspirados en sus viajes por el mundo. “Por aquel entonces, a la ciudad le faltaban color y estampados. No era como el Londres de los hippies y las minifaldas de Mary Quant. Solo se llevaban las camisas Chacharel… Yo cogí las telas de quimono que me había traído de Japón y con eso creé una primera colección. Si tuvo repercusión, fue por ser inesperada y libre”, dijo a Elle.
Ya para el 1976, inauguró su tienda insignia en la Place des Victoires. Trece años después añadió una línea de hombre a su marca, y poco después incluyó perfumes y decoración.

LVHM
Durante las siguientes tres décadas, acumuló numerosos elogios y logros, incluida una gran cantidad de portadas de revistas, el lanzamiento de un imperio de perfumes y, en 1993, su compra de la marca por el conglomerado de lujo LVMH, antes de retirarse para dedicarse a otras actividades creativas en 1999.
«Vendí mi empresa porque el contexto era difícil: uno de mis tres socios murió, el otro tuvo un problema de salud, llegó la crisis económica… Pero entonces no pensé que quedaría desposeído de mi nombre para siempre. Veía escaparates donde ponía Kenzo, pero no era yo. Fue un largo luto, pero ahora lo llevo bien», explicó a S Moda.

Decoración
En enero de este mismo año creó K3, una lujosa firma de decoración de interiores en la que ahora estaba plenamente involucrado. Aún así “nunca dejó de celebrar la moda y el arte de vivir», a pesar de haber perdido a las tres personas más cercanas a él: su pareja Xavier de Castella, su madre y su mano derecha artística François Beaufume.

«La moda es como comer, no debes quedarte siempre con el mismo menú», kenzo takada

