Onceaba y penúltima parte de nuestra amada sección de aprendamos de los signos y Acuario es nuestro afortunado en esta oportunidad, se les asigna a todas las personas nacidas del 20 de enero al 18 de febrero y es representado por el aguador, lo que va de la mano con su capacidad de compartir conocimiento, el siempre tener ideas frescas y su gran capacidad de independencia.
Son del elemento aire, lo que le aporta en su flujo de ideas constantes, pues tienden a ser intelectuales, sumamente curiosos e increíbles pensadores y analistas. Por otro lado, les aporta una gran capacidad para ser creativos e innovadores, y a su vez le aporta a su gran capacidad de socialización, son amantes de trabajar en equipo y de mantener buenas relaciones personales, lo que los hace muy buenos y dedicados a las causas nobles o sociales, pues su preocupación por el bienestar de los demás es inigualable.
La tecnología es parte fundamental de su vida, tienden a mantenerse al tanto de los nuevos gadgets y las tendencias tecnológicas, también se siente atraídos por todo lo que sea diferente y original, lo que los lleva a odiar la rutina y buscar siempre nuevos desafíos y estímulos. Como amigos son extremadamente leales y dispuestos a ayudar, y por esta razón fomentan la amistad como base dentro de sus relaciones amorosas, donde disfrutan de tener libertad y evitan las parejas que puedan privarlos de sus gustos o tiendan a ser posesivas, pero a pesar de esto, son detallistas y les gusta sorprender a sus parejas.
Sin duda alguna, ser original e independiente son muy buenas cualidades, pero cuando acuario lo lleva al extremo, les puede traer varias dificultades en su día a día. Su amor por la independencia los puede llevar a ser un poco impredecibles y a cambiar de opinión de manera constante. Si se vuelven muy analíticos los puede hacer perderse en sus propias ideas y olvidarse de lo que los rodea, o convertirlos en personas demasiado críticas de sí mismas y de los demás.
Su originalidad puede ocasionar que asuman posturas rebeldes sin una razón solida o por llevarle la contraria a las masas, por igual, puede ser interpretada por los demás como excentricidad, llevándolos a aislarse socialmente y crear desapego emocional, volviéndolos distantes y complicando su capacidad de envolverse con las demás personas de una manera más profunda.

