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Estándares de belleza, ¿de dónde han surgido?

En Manhattan, una tarde de verano del 2012, una profesora de unos sesenta años aparentemente, con unas intrigantes botas de piel pintadas a mano, explicaba el poder de la moda para influenciar los estándares de belleza y cómo la manipulación de las fotos facilitaba esta realidad.

Entre sus estudiantes, estaba yo, curiosa para aprender más de este misterioso poder de la moda. Lo que no sospechaba es que, a siete esquinas, una de las marcas se preparaba para dar un giro inesperado al contenido de la clase.

Pero justo antes, veamos qué representa la belleza a través de los años, un poco más específicamente la belleza de la mujer, por ser la más idealizada, comercializada y también la más presionada. Esta realidad permite afirmar que los estándares de belleza transmiten los pensamientos, gustos y creencias de una época, un país o una región. Al mismo tiempo, notamos que estas consideraciones, por mucho, se relacionan con la presentación física de las mujeres. Para cada época existe una silueta rebuscada.

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Si nos vamos a la Edad de Piedra, observamos que representar a una mujer se ha manifestado a través de la primera estatuilla que tenemos hasta ahora «La Venus de Willendorf». Esta estatuilla demuestra, por sus rasgos voluminosos en senos y abdomen, venera la fertilidad de la mujer. Sin embargo, con los tiempos, este concepto se ha ido modificando.

Avanzando, notamos en la Edad Media en Europa, por ejemplo, hubo una predilección para la piel muy blanca. Las pinturas de esta época son testigo de esta belleza, sinónimo de pureza.

Sin embargo, en el siglo XVII, los «corsés » que persisten aún hoy día, en forma de fajas o el mismo corsé modernizado, muy venerado por una de las celebridades del siglo actual, el XXI, Kim Kardashian, ha ido evolucionando.

Dictaba cómo el cuerpo de la mujer debería de ser para su aceptación en aquel tiempo. También notamos que la silueta X, con pecho abundante y resaltada, caderas generosas (con ayuda de estructuras) y cintura minúscula, ha sido adorada por largos años en la historia.

La crinolina, estructura metálica que ayudaba a mantener dichas proporciones; las mujeres se acoplaban a estos estándares y se fueron idealizando y cambiando.

En tanto, en aquel lado del mundo, en China, mientras más pequeños los pies, mejor. Por más de 10 siglos, 1000 años, doblarse los pies para que crecieran de una forma tan especial que parecieran de punta, era norma de belleza y seducción.

Y por más que hacía sufrir esta práctica, se buscaba esta belleza tan dolorosa de alcanzar. Los calzados se adaptaban a esta nueva anatomía donde se aprecia una complicidad estrecha entre moda y estándares de belleza.

Luego, más cerca de nosotros, la moda de las delgadas, y el amor de las tallas diminutas, por las revistas y mil manipulaciones, vendido por los anuncios y demás medios, han llevando al género femenino a buscar estos ideales, provocando de esta manera hasta trastornos alimenticios y una búsqueda de delgadez sin fin.

estándares de belleza

¿Crees que nadie nos dice qué comprar ni qué poner?

Tienes toda la razón, pero al llegar a la tienda y conseguir solo un tipo de producción, estás siendo inducida a consumir un producto determinado. Y si no tienes a tu modista personal, o que sepas coser, terminarás usándolo. Y el otro poder es la exposición constante a un contenido parecido. De tanto ver una imagen y escuchar algo, llega a influenciar tus gustos y a hacerte olvidar los antiguos patrones. Este fenómeno nos hace desear lo que se ve en revistas y redes sociales.

Pero después de 2010 hemos ido teniendo una nueva era, que ha empezado con otro movimiento, que en vez de consumir lo que ve, dice lo que desea ver. Y ahí la moda en vez de dictar qué poner, ha ido brindando apoyo a lo que se desea, aún sin romper por completo con los viejos patrones. En eso vemos la corriente que se llama el «Body Positivity», que respalda el respeto de las tallas, siluetas e inclusión de las múltiples realidades humanas.

En Montreal, por ejemplo, he asistido a varios desfiles con modelos de tallas no convencionales. Humanizando aún más la pasarela. Y como mencionamos al inicio, H&M, la multinacional sueca, que estaba a las 7 esquina de mi clase, es una de las marcas pioneras que ha iniciado poniendo maniquíes con más curvas en sus tiendas y ampliando su rango de tallas. Savage X Fenty es una marca a retener por siempre y mantener esta corriente en sus producciones.

Tímidamente Chanel, en el 2020, ha incluido solamente una modelo con curvas, Jill Kortleve, lo que demuestra que falta mucho por hacer y que la moda, con su poder visual, puede aportar más.

Paralelamente a la corriente «Body Positivity» o cuerpo positivo, coexiste la silueta X exagerada que vimos en el siglo XVII, pero en vez de corsé y crinolina, todo es reemplazado por el acceso a la cirugía estética y procedimientos de esta categoría. A la vez, el auge de las redes sociales permite compartir estas ideologías. Y cómo la moda todo lo transmite, sigue brindando piezas para estas necesidades como en otro momento se había hecho sentir.

La  moda puede ser un aliado de imagen constructiva –porque nada mejor que sentirse bien vestida– o convertirnos en esclavas de sus constantes cambios. Somos nosotros los que debemos determinar qué se identifica con quienes somos, porque igual la moda sin cambios y extravagancias perdería hasta su razón de ser, que es de maravillarnos con sus mundos creativos.

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