Noticias contrariadas invaden los titulares de los diarios y las vidas humanas.
Las pulsaciones se intensifican en el pasar de los días sin respuestas; las explicaciones se fueron como humo… pero el arraigo a la “vita” nos sigue manteniendo en pie, en el día a día, sin mucha presión de pensamiento analítico.
Vamos saliendo de los cuerpos físicos, para que el alma camine en inercia guiada por un poder magistral, un poder superior llamado Dios. Solo esa inenarrable existencia explica el aguante de un cuerpo llevado al máximo.
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Es que tan solo un motivo mayor e inefable nos permite llegar al abismo… no caer y continuar con esmero. Esas energías sin razón de ser que han brotado en tus 30 millones de millones de células y que potencian al 84 % de tus glóbulos rojos… porque sí, “la sangre pesa más que el agua”.
Y tú, con tu escueto expresionismo y esa cautela sentimental evidente, me demuestras que el amor “no se habla, se ejecuta en acciones”. Que el amor se manifiesta en actos valerosos y genuinos.
Una fuerza admirable te lleva flotando sin pegar pie en el piso, como si fuese un espíritu enmascarado que te empuja despacio y te mantiene en la dimensión exacta para estar…
El Todopoderoso te agarra de sus manos, nos tomó el timón, nos reconforta en las noches en velas en las que la mente hace conjeturas estúpidas, porque es normal cuestionarnos…
¿Qué se necesita? Amor, solo así se justifica el tesón que emana de un cuerpo cuando su familia está en crisis, y si algo he de agradecer al COVID es lanzarme a la cara –como vaso helado con hielo– que el amor es capaz de sanar física y mentalmente.
Hoy estamos en vida por amor, hoy vemos salir el sol y ser sustituido por la luna en las noches… porque todo cumple su ciclo, todo tiene su razón de ser y acontecer.
Más vale dar la pelea con las armas bien puestas que caer en una batalla desarmado. Es tu decisión vacunarte, es tu elección querer vida… Es hora de pensar conscientemente en el futuro de la humanidad. ¡Ya basta de tantas muertes!
P. D.: No hay justificación para despreciar el amor por la vida, cuando otros se debaten entre el hilo delicado de pasar “al otro lado”. Vacúnate por ti, por los tuyos, por el bienestar del mundo.

