Un joven emprendedor busca libertad económica, libertad de ponderar su tiempo, de tomar sus propias decisiones, de enseñar a otros, de ver oportunidades donde otros ven problemas y de cumplir cada una de las metas que se propone. La vida de un emprendedor es un juego que no tiene fin, porque cada día es un nuevo comienzo y una nueva emoción u oportunidad que experimentar; Pero ¡Cuidado con que ese emprendimiento no se convierta en una forma moderna de esclavitud!
«El emprendimiento no te esclaviza, el emprendimiento te libera para poder ser tú donde quiera que vayas, con tu esencia, con tus metas, con tus sueños, con tu historia, con tu talento y esa pasión que no te deja dormir».
Un emprendimiento es “una manera de pensar y actuar orientada hacia la creación de riqueza, para aprovechar las oportunidades presentes en el entorno o para satisfacer las necesidades de ingresos personales, generando valor a la economía y a la sociedad”, así define esta acción el Artículo 4 de la Ley No. 688-16, promulgada por las autoridades dominicanas el dieciocho de noviembre del año 2016. Allí hay una serie de definiciones, conceptos, iniciativas, reglas y demás, que pretenden “darle una mano” a los que, por así decirlo, se arriesgan en busca de lo que muchos llaman la soñada “libertad laboral y financiera”; Aun así, ¡Ojo! porque esta arma de doble filo puede llegar a esclavizarte tanto o más que cualquier otro trabajo; de hecho, laborar de manera independiente, tomando como plataforma un emprendimiento, puede llegar a tener un fallo: una cadena perpetua. Pero tranquila, no tiene por qué ser así.

“El emprendimiento me libera, porque en lo que emprendo es mi pasión y el motor de cada paso que doy en la vida. Cuando el ser humano emprende, es la respuesta de una de las misiones que vino al mundo, que fue crear e ir liberándose de otras limitantes. Nadie dijo que emprender sería fácil, pero realmente nada es fácil en la vida. Cuando emprendes, ya no trabajarás durante ocho horas y descansarás los fines de semana; Ahora es un compromiso que haces contigo misma de trabajar sin descansar, y sin horario, hasta conseguir ese objetivo. El truco está en lo siguiente: Muchos tienen miedo a emprender y no están dispuestos a ser pacientes de ver los resultados después de 10 años, pero prefieren trabajar durante 40 años, o toda su vida, por los sueños de los demás”, expresa Yelena Bidó, de la línea de belleza y cuidado personal “Yelena Plus”, una marca a base de productos naturales, cuyas fórmulas su madre creó hace algunos años.
«Emprender es saber trabajar y esperar que, a largo plazo, tendrás la vida que deseas».
Al igual que Yelena, muchas personas deciden seguir los pasos hacia un camino que sus padres una vez iniciaron, con la certeza de que llegarán más allá porque, cuando el ser humano emprende, tiene la oportunidad, a largo plazo, de que el dinero trabaje para él, podrá disfrutar de su tiempo, será capaz de tomar sus propias decisiones, de crear, modificar y estructurar las veces que desea. Por eso, Bidó entiende que el emprendimiento no te esclaviza; Más bien, te libera de trabajar sin un fin que vaya de acuerdo a tus convicciones y de no tener una estabilidad económica o emocional productiva a largo plazo.
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El otro lado de la historia
Como en la vida no todo es color de rosa, existen también sus desventajas en este campo de la productividad. Estudios han demostrado que las dudas y la incertidumbre pueden apoderarse del emprendedor, ya que es inevitable sentir temor, al no saber qué pasará con tu empresa, esfuerzo y dinero.
La carga de trabajo a diario puede ser abrumadora porque asumes todos los roles posibles, y cada vez trabajas más y más, y eso puede convertirse en un verdadero problema.
«El dinero que ingresa va a depender de ti, de cómo gestiones y administres tu negocio».

Esto implica, además, la tentación de no delegar a otros y prescindir de la ayuda necesaria. De ese modo, una termina siendo “el todo” de la empresa: la contadora, el asesor, la secretaria, el mensajero, la doña del café… Suena gracioso, pero es la verdad. Otra de las claras desventajas es no tener ingresos fijos. “El dinero que ingresa va a depender de ti, de cómo gestiones y administres tu negocio; Por el contrario, si fueras trabajador, dependerías de un salario fijo y estable que percibirías todos los meses sin mayores complicaciones. Y en lo que respecta a riesgos financieros, el éxito de una empresa depende, en cierta medida, de factores externos.
El mercado cambia constantemente y aparecen nuevos competidores. Sin una planificación financiera adecuada, los riesgos se multiplican”, detalla Asepyme (una asociación de abogados y asesores financieros de España). En su página web, Asepyme sustenta que la falta de formación específica para saber conducir su empresa también es un grave problema: “No han trabajado su modelo de negocio, ni diseñado su Plan de Empresa. Sin cumplir con estos requisitos, las probabilidades de éxito de tu proyecto empresarial se reducen drásticamente (Recuerda: solo un 20 % de empresas sobreviven tras tres años de vida)”.
¡Anótalo!
-No olvides tus buenos hábitos.
-Busca información sobre las ventajas y desventajas de ser emprendedor.
-Habla con otros emprendedores para saber lo que les ha funcionado.
-Trata de no tener largas jornadas de trabajo.
•No dejes tu vida familiar a un lado.
•Toma cursos de capacitación.
•Saca tiempo de ocio.
•Sueña, pero sé realista.

