Siempre que inicia un semestre en la universidad trato de hablarles a mis alumnos de temas que, en mi opinión, son importantes. Básicamente, mi primera clase se basa en explicar los contenidos, entender las razones por las que mis estudiantes eligieron esta profesión y dejarles sembradas las semillas de la pasión. Así como la importancia de valorar el proceso de aprendizaje y todo lo que conlleva, exponiendo mucha atención a los fracasos, porque el éxito en inicio, es subjetivo y, sencillamente, está sobrevalorado.
En estos últimos días, en los que el inicio de clases se aproxima, las universidades y docentes hemos tenido que volcarnos a una educación online que se veía venir, pero no de una forma tan apresurada. Muchas ideas estallan en mi cabeza, cosa que me hizo recordar las principales razones por las que decidí compartir lo que sé a través de una institución y es que, aunque amo la moda y todo lo que viene con ella, hay pasiones que te eligen y lo hacen para que otros aprendan de tu proceso, tu ejemplo, tu éxito subjetivo y, sobre todo, de cada uno de tus fracasos.
Esta columna trata, básicamente, de los puntos en los que entiendo que la capacitación de los talentos que se forman en el negocio de la moda fracasa, lo que podría convertirse en una oportunidad de mejora de los programas académicos, de las propuestas de educación continuada de las instituciones e incluso de las organizaciones que dicen velar por los intereses de nuestra industria.
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BREVES ANTECEDENTES
Cuando realicé mi tesis de Maestría en Artes Visuales, dediqué esta investigación a entender los modelos de negocio que cuatro pioneros del sector de moda de autor dominicano habían desarrollado y así entender qué hicieron bien, en qué fallaron y cómo lograron posicionar sus nombres y marcas hasta convertirse en lo que son hoy: ejemplos que todo el que estudia diseño de modas en la República Dominicana conoce o debe conocer, son una referencia.
Lo que encontré en esta investigación, que partió desde la admiración personal al trabajo creativo y trayectoria de estos fue increíblemente valioso, y me llamó mucho la atención que, en los cuatro casos, había una constante: todos iniciaron a manejar sus negocios de moda de manera empírica, sin conocimiento alguno de cómo manejar una empresa a nivel administrativo y estructural. Aunque no contaban con estas herramientas, han podido crear un negocio que ha perdurado en el tiempo, sin embargo, no con la fortaleza que amerita una trayectoria de tantos años, lo que los ha llevado a reinventarse y reestructurarse, pero, más aún, a formarse.
ACTUALIDAD
Aunque esta investigación inició con una línea cronológica que data del 1900 y culminó en el 2018, en la que fuimos plasmando todo lo que logramos documentar gracias a los periódicos, revistas, libros y demás materiales consultados, hoy en día, esa falla en la formación para los que se inician en el negocio de la moda continúa siendo una realidad.
Muchos salen egresados con grandes conocimientos de patrón manual, otros de costura básica y algunos en ilustración, todos con la esperanza de convertirse en el próximo Oscar de la Renta o ser algo similar a uno de mis cuatro casos de estudio, pero ¿cómo podemos construir un negocio, si no sabemos cómo se debe estructurar uno? Si tampoco sabemos construir medianamente un plan de negocios, si no sabemos lo básico de temas como relaciones públicas, mercadeo, publicidad y branding, ¿cómo vamos a pensar que vamos a construir algo sólido que no nos doblegue emocional, personal, económica y profesionalmente, en el tiempo? Porque yo sé cómo es vivir de la moda en nuestra isla, porque sé, además, cómo es el manejo de muchas marcas locales y, también, porque conozco todos los esfuerzos que se han hecho, y se continúan haciendo, para tratar de reforzar nuestro sector es que comparto estas informaciones.
“Uno de los mayores errores que se comete es provocar un entusiasmo forzado. Uno no elige sus pasiones: las pasiones lo eligen a uno” –
Jeff Bezos, Fundador de Amazon
ALGUNOS ESFUERZOS
Desde hace ya muchos años, existen instituciones como la Asociación de Diseñadores Dominicanos, la Fundación de la Moda y el formado más reciente mente, el Instituto de la Moda de República Dominicana (InModaRD). Sin embargo, los esfuerzos no son suficientes. En este aspecto, debemos destacar las iniciativas que el InModaRD ha venido haciendo, basado en su compromiso con la capacitación de los diseñadores de modas, desde talleres para crear tu modelo de negocio, hasta diplomados que abarcan temas de impuestos, gerencia, contabilidad y administración, entre otros. Esperemos que estos esfuerzos se multipliquen y puedan llegar mucho más lejos, para que otros se permitan la oportunidad de trabajar en beneficio del sector y no solo del propio.
Destaquemos, además, la manera en la que la Escuela de Diseño de Altos De Chavón da la inmersión a diversas áreas de branding, mercadeo y demás a sus estudiantes, ejemplo que debería reforzarse y replicarse.
LA PROPUESTA
Analizar qué necesita el mercado actualmente y reestructurar la formación que se está dando a los nuevos talentos ha de ser primordial. Si bien la moda danza íntimamente con las artes, esta es un negocio, uno que mueve millones de dólares mundialmente y del que ahora tenemos la oportunidad de reescribir sus formas, por lo tanto, ¿por qué no reinventarla desde las escuelas? Aparte de incluir las plataformas de diseño digitales en ilustración y patrones, que ya es una necesidad vital en este sector, pues debemos considerar que nuestros estudiantes deben salir con los conocimientos básicos de los puntos anteriormente mencionados, dejemos de pensar en que, actualmente, el diseñador de modas debe comprarse dos máquinas y un maniquí, y empezar a coser a medida en la sala de su casa o que, como educadores, estamos formando a meros empleados. Ese no es el negocio para el que estudias cuatro años y hasta más.
Adecuemos a estos talentos con las bases necesarias para desarrollarse en la creación de nuevos procesos, como, por ejemplo, la producción de nuevas fibras textiles, partiendo de un material biodegradable, o enseñemos en las aulas que no todos somos diseñadores de modas, que algunos pueden dedicarse al análisis de data para moda; al desarrollo de materiales amigables con el medio ambiente y así en las prendas mismas, para un consumo consiente.
Debemos contemplar que, aunque la academia nos forme como artistas, debe ofrecer, en su carga académica, algunas materias que nos adentren a pensar como empresarios y no solo como artistas. Siempre he dicho que el diseñador de modas debe tener doble personalidad: el creativo que sueña y plasma esos hermosos diseños, y el empresario, que tiene los pies en la tierra y te dice lo que es adecuado para tu marca en este preciso momento, esas dos facetas deberían fusionarse desde la academia.

ALGUNOS TESTIMONIOS:

Mánnelik Ortega:
“Es completamente diferente lo que aprendemos en la academia versus lo que debemos implementar en nuestros negocios de moda. Los métodos actuales de enseñanza no son compatibles y se dirigen hacia los alumnos como un empleado y el norte de quien trabaja en esta industria es ser independiente. Las academias en la República Dominicana están más orientadas a la parte artística de la moda y no a la de negocios. En la escuela no me enseñaron nada respecto al manejo de negocios, administración e impuestos. Ha sido una formación constante y aparte, en instituciones alternas.”

Diana Gissel:
“Lo que me enseñaron fue muy básico y poco aterrizado. Me enseñaron a plasmar ideas en papel y los procesos de cómo crear colecciones, pero nunca me hablaron de la moda como negocio. No me hablaron de comercialización, ni siquiera de cómo sacarle el costo a una pieza. En las escuelas de Moda aprendí a explotar toda mi creatividad y crear sin importar si gusta o no, pero nunca pensando en un cliente o pensando en un público especifico al cual le venderás esas piezas.
No se enseña todo lo que implica iniciar tu propio negocio de moda a nivel administrativo, mercadológico y sobre las regulaciones estatales. Considero que temas como Emprendedurismo, Gerencia, Administración para Pymes y Marketing deberían ser tan importantes como Corte y Confección, pues es lo que realmente un diseñador necesita para poder vivir de la moda, sin esto, no hay manera de comercializarse. De nada sirve ilustrar bien o tener una costura impecable si no hay público, si no sabes cómo vender y cómo manejar los ingresos.”

Eva Santos:
“La universidad me enseñó a ilustrar, que es mi área de enfoque en esta profesión. Considero importante agregar más costura al proceso de aprendizaje, mano a mano con el maestro. El patrón digital es importante y no se enseña en las aulas. No nos enseñan Emprendedurismo ni Marketing.”

Esly Michel Laureano:
“Me enseñaron, más bien, lo que me gustaría emprender más que a manejarlo o emprenderlo.”

Denise Morel:
“Pienso que en la universidad aprendimos las bases necesarias para entrar al mundo de la moda, pero como empleados, no como emprendedores. Es bastante importante pues, como diseñadores de modas, uno de nuestros grandes intereses es emprender con nuestra propia marca, pero no sabemos lo necesario para administrarla como cualquier empresa necesita y eso hace que terminemos siendo empleados costureros o como modistas independientes.”

Génesis Vásquez:
“No me enseñaron a crear, por ejemplo, un modelo de negocios, lo que contradice mucho a la profesión, porque pertenece a un sector muy independiente, donde cada persona debe no solo buscar experiencia, sino saber cómo y hacia dónde llevará su profesión, más si es un emprendedor. Es muy difícil emprender sin tener una base clara de qué es lo que realmente estamos haciendo, porque por fuera solo parece un juego, pero todo lo que implica tener un negocio va más allá de tener talento y la creatividad para crear piezas.”

Johanna Chalas:
“La diferencia de 100 años. En la universidad he aprendido lo básico y fundamental con que la moda se desarrolló, pero, actualmente, las técnicas empleadas sobrepasan los conocimientos obtenidos. Aunque son fundamentales como, por ejemplo, el área de patrón, que se enseña manual y es básico para comprender el proceso creativo de la prenda, pero la universidad no me capacita en cuanto a patrón digital, que es como en realidad la industria trabaja actualmente.”

Sheila Diprés:
“En gran parte sí, pero todavía hay mucho déficit en cuanto a prepararnos para introducirnos al mercado. Es una diferencia del cielo a la tierra, porque el punto está en que nos están enseñando a crear piezas de moda, pero no nos enseñan cómo crear el negocio, cómo mantenerlo y mucho menos cómo introducirnos en el mercado.

