Imagina estar en Londres, persiguiendo tu sueño como actriz, tomando clases, asistiendo a audiciones y trabajando en un bar para cubrir los gastos. Así era la vida de Liz cuando descubrió el universo del UGC (User Generated Content). Lo que comenzó como una búsqueda por generar ingresos extra, terminó convirtiéndose en una carrera creativa que hoy enseña a otros.
“Yo siempre subía contenido, pero más social o sobre mi trabajo de actuación. Hasta que vi un video en YouTube sobre UGC y, en vez de perder tiempo investigando, le escribí al chico del video. Nos vimos para un café y en tres horas me explicó todo. Ahí empezó mi aventura en este mundo”, cuenta Liz.
Desde entonces, pasó de grabar por necesidad a enamorarse del proceso: aprender a grabar, mejorar la edición y, sobre todo, crear piezas que conectan con marcas y audiencias.

Actuación y creación de contenido: ¿Una mezcla ganadora?
La respuesta es un sí rotundo. Su formación artística le dio habilidades que hoy son esenciales para el UGC. “Yo era muy tímida en el colegio. La actuación me ayudó a salir de ese caparazón, a perder la vergüenza. Eso me permitió hablar con seguridad frente a una cámara, algo clave para este trabajo”, asegura.
Pero antes del contenido digital, siempre estuvo la actuación. Su mamá, actriz, fue su mayor inspiración: “Yo siempre quise ser actriz, aunque era muy tímida y me hacían bullying por mi peso. Me daba vergüenza, pero el amor por el teatro siempre estuvo ahí”.
¿Qué es el UGC y por qué está tan de moda?
UGC son las siglas de User Generated Content o contenido generado por el usuario. Es el contenido que personas comunes crean para marcas, desde videos hasta fotos, con un toque auténtico.
“Las marcas grandes necesitan contenido diario, y pagar influencers es costoso. El UGC les permite trabajar con creadores que saben grabar buen material, a precios más accesibles. Es rentable para ellos y para nosotros. En Estados Unidos esto está en auge y en Latinoamérica está creciendo cada vez más”, explica Liz.
Y lo mejor: ¡hay espacio para todos! Desde jóvenes hasta adultos mayores, cada nicho tiene oportunidades. Si sabes comunicarte, grabar y editar, ya tienes medio camino ganado.

¿Quieres empezar en el UGC? Estas son las claves según Liz
✅ Pierde el miedo a la cámara
✅ Aprende a grabar y editar
✅ Invierte en lo básico: un buen celular, trípode, luz y micrófono
✅ Negocia bien tus tarifas
También recomienda plataformas como Incense, Fiverr, Upwork, Twirl y Cole, así como Onvento, que conecta a creadores con marcas a través de IA.
De creadora a mentora: su curso para futuros UGC creators
Liz no solo crea contenido, ahora también enseña cómo hacerlo. Su curso, está dividido en módulos para aprender desde cero:
1. ¿Qué es UGC y en qué se diferencia del influencer marketing?
2. Cómo grabar videos efectivos
3. Cómo crear tu portafolio
4. Cómo contactar marcas y negociar tarifas
… ¡y mucho más!
“Es ideal para cualquiera que quiera generar ingresos extra o incluso convertir esto en su carrera. Aunque lo enfocaré en inglés (porque las marcas americanas pagan más), también incluiré tips para hispanohablantes”, comenta.
¿Por qué enseñar y no solo crear?
“Cuando ayudé a una amiga actriz a iniciarse en UGC y vi cómo le cambió la vida, sentí algo increíble. Fue como descubrir un propósito nuevo. Me encanta enseñar porque sé que esto funciona y puede darle independencia a mucha gente”, dice con una sonrisa.
Errores comunes en UGC (y cómo evitarlos)
❌ No querer hablar frente a cámara
❌ Videos con mala resolución
❌ Sonido deficiente (un micrófono económico puede salvarte)
❌ No aprovechar tu día a día: Documentar lo que ya haces es la clave para generar contenido constante.
Liz detrás del contenido

Liz es mitad dominicana, mitad italiana, habla tres idiomas (¡e intentó aprender japonés!) y a los 29 años decidió dar un giro radical: mudarse a Londres para estudiar actuación. “Fue difícil, pero me cambió la vida. Aprendí de mí, de actuación y de la vida misma”, recuerda.
Ah, y un dato curioso: cuando vivía en Londres salía a correr por el vecindario de Henry Cavill esperando encontrárselo. “Nunca lo vi… o eso creo. Pero lo intenté”, dice riendo.
Hoy, a los 35 años, sigue apostando por la creatividad, la autenticidad y la libertad que el mundo digital le ofrece. Su mantra para quienes dudan en empezar:
“¿Tú recuerdas cinco historias de Instagram que viste ayer? Nadie está tan pendiente a ti como tú crees. Así que graba, lánzate… ¡y deja de pensar en el qué dirán!”

