Una señal va quedando clara: la moda es cíclica y las grandes firmas lo comprueban. Así fue como durante veinte minutos, Chanel viajó al pasado para revivir los desfiles de los noventa en París, cuando las modelos eran adoradas desde una pasarela elevada a cuyos pies se agolpaban los fotógrafos. Un espectáculo a juego con la colección, llena de lentejuelas, bañadores, bikinis y minifaldas de colores.
Esta vez con un escenario distinto: un palacio efímero junto a la Torre Eiffel. Allí recreó un espacio oscuro en torno a una pasarela dorada rodeada de un amplio número de invitados y decenas de fotógrafos.
La firma, que culminó la Semana de la Moda, presentó su colección primavera-verano 2022, una que destacó con minifaldas con aperturas hasta la cadera y vestidos estampados y vaporosos. Eso sí, con unas vistosas modelos que se permitieron sonreir e interactuar con el público.
Recientes
El bañador aquel
Sí, fue un traje de baño el encargado de abrir la colección: blanco escotado sobre una camiseta de punto negra y cargado de largas cadenas como collares, combinado con las bailarinas bicolores de la casa, también en blanco y negro.

A este le siguieron los tops de los bikinis se repitieron combinados con pantalones cortos tipo «culotte», con faldas largas abotonadas o minivestidos translúcidos.

El punto se convirtió en el rey de la colección, en minivestidos estampados con el logo de la firma, chaquetas rectas en un «tweed» muy fluido, vestiditos y pantalones cortos de lentejuela y amplias americanas a modo de vestido.

¿Color?
Una extensa colección en la que además ha brillado el dúo triunfal blanco y negro en bikinis y trajes de baño que jugaban al contraste, en shorts, pantalones pirata, petos y conjuntos de punto. En definitiva, fue como ver a la misma Coco Chanel.

Al binomio se le unió el violeta y el rosa chicle, dos de los colores de la próxima temporada, según dicta la pasarela parisina, así como el binomio estrella de la marca: el blanco y el negro.

Ellos sirvieron para decorar las prendas más minimalistas, que marcan la silueta con la ayuda de las líneas negras y añaden un punto gráfico, pero también para colorear varios «total looks» en negro, como monos de pantalón largo y sin manga en piel y vestidos en vinilo con cortes asimétricos en torno a la cintura.
Su final fue emblemático
Al final de la pasarela, decorada con una fotografía en blanco y negro y un cartel de Chanel en letras doradas, el dúo holandés Inez & Vinoodh, que ha tomado el testigo de las imágenes oficiales de la «maison» tras la muerte en 2019 del diseñador Karl Lagerfeld, fotografiaba cada estilismo en un podio reservado para ellos.

Lagerfeld había dedicado los últimos quince años a recrear escenarios fantásticos, como una Torre Eiffel a escala en el interior del Grand Palais, una nave especial, una playa o una estación de esquí.







