Hablar de Mariela y no centrarse en el brillo de su iris, dejarse magnetizar por su amplia sonrisa y quedar inoculado de su genuino corazón, sería una tarea titánica. Su espíritu tiene ese don de conectar y se siente tan vibrante, tan vivo, como cual alborada en plena primavera.
Los años le van sentando con esa gracia; su luz va en aumento a través del tiempo y dejan, cada vez más, evidenciado su tenor y sagacidad. Se ha vestido con esa capa mágica que la ha guiado en la dirección correcta, una que, incluso, ha superado sus propias expectativas y sueños.
Mariela se ha dejado sorprender del destino, porque hace tiempo le “gritó” al universo sus más profundos deseos… Y sí, el universo escucha hasta lo que se queda en nuestros cerebros y no logramos enunciar… En su caso, su mente y alma se han aunado en una dirección muy específica: ser feliz por y con quien es.
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Es perseverante –considera nació siéndolo–, cuando se propone algo es insistente, pero si una meta, lugar o persona le perturba su felicidad, recibe el manto divino y es lo suficiente sabia para redirigir su enfoque.

Y aunque a veces le cueste domar a esa guerrera interna que ha desarrollado agallas para defender su esencia, no ha sucumbido y va dejando huellas significativas para las niñas y mujeres latinas. Porque si algo brota incontrolablemente de Mariela Encarnación es su determinación incansable y, más aún, sus inquebrantables valores.
Llegó a Estados Unidos sin “padrino”, ni visado de trabajo… pero se “tatuó” en la frente –dejando atrás a todas las voces le decían no era posible– hacerlo posible… Sí sus esfuerzos en ser su mejor versión y concertar el talento le dio Dios, arrojaron resultados maravillosos. Y por ello, hoy celebramos sus más de 20 años de carrera, una que ha teñido de autenticidad y principios, y la que ha colocado en alto, la bandera dominicana en aguas extranjeras.

Oh! Magazine. Te has tomado muchos riesgos para llegar a donde estás; la picardía y astucia te han acompañado. ¿Cómo fueron esos primeros días en “Don Francisco”?
Mariela Encarnación. Fueron días de mucha emoción. Era una mezcla de nervios y orgullo por tener la oportunidad de representar a mi país; podía sentirme intimidada, a veces, porque estábamos hablando de la figura icónica de la televisión hispana en los Estados Unidos y de todo el continente. Pero al mismo tiempo me sentía una alumna privilegiada de poder, no solamente con él, sino con todos mis colegas, aprender. Una sensación fascinante de ser la primera y única dominicana en haber podido llegar a ese espacio, luego de varios concursos. Así que lo recuerdo como días de muchas emociones encontradas.
Oh! Magazine. Una joven que persiguió sin miedos sus sueños, ¿qué recuerdas de la Mariela de esos años?
M.E. La primera palabra me llega a la mente es “atrevida”. Sin miedos… yo pude haber pensado: “No, no lo voy a lograr porque no soy ciudadana americana, no tengo una visa de trabajo, no tengo familia, no tengo referencias (quien me recomiende). Pues me recomendé yo, me visualicé, oré, puse todo en manos de Dios y tenía una fuerza y una confianza de que lo iba a alcanzar. Recuerdo de esa Mariela a una joven muy creyente y constante. Me declaro una fanática de esa Mariela, miro atrás y me río muchísimo de esa versión tan libre y determinada.

Oh! Magazine. El inglés fue un reto para tu llegada a Estados Unidos, pero a parte del idioma, ¿qué fue lo que más te costó?
M.E. Fíjate que el idioma no fue uno de los grandes conflictos, porque estaba en Miami, y trabajando en la televisión hispana. Lo fui aprendiendo y perfeccionando poco a poco. Pero sí el acento en español, es decir, neutralizar el acento dominicano fue el desafío más grande. No era que estaban discriminándome, se lo pedían a cualquier otra persona viniese de otro país, que neutralizara el sonido de su tierra y que no se identificara su procedencia. A mí me costó bastante porque mi comunicación con mi familia es diaria y, entonces era difícil despegarme de un sonido que escuchaba todo el tiempo y que por supuesto lo tenía grabado en el corazón.
Oh! Magazine. Una vez te escuché decir que algunas personas cercanas ( familia incluida) veían tus sueños como algo no alcanzable. ¿Cuál fue tu mantra en un tiempo donde ser latina y no tener padrino era todavía más difícil que ahora?
M.E. Es cierto que muchas personas cercanas, incluida familia, pensaron que mis sueños no eran alcanzables. Mi mantra en ese momento era repetirme “Nunca te rindas”… cuando tienes esa certeza, ese compromiso con eso que tienes en tu corazón y lo quieres lograr, no hay arma forjada en contra tuya que prospere. Dios y yo, yo con Dios, sabía que en algún momento las puertas se me abrirían de par en par, aunque nunca imaginé qué tan rápido, te lo confieso. Yo fui también una sorprendida y por eso hay que tener tanto cuidado con lo que pensamos y decretamos, porque el universo nos oye. Hay cosas que se van a demorar más que otras, pero él te sorprende, como me pasó a mí.

“Cuando tienes amor por lo que quieres conseguir, no hay poder humano que pueda librarte de alcanzarlos. Hay que ilusionarse con la sola idea de saber cómo lograremos y viviremos nuestros sueños hechos realidad”.

Oh! Magazine. La perseverancia es uno de tus mejores dotes. ¿quién o qué te enseñó a serlo?
M.E. Yo nací perseverante. Te puedo decir que nadie me enseñó a hacerlo. ¡Nací terca y perseverante! Cuando Mariela quiere algo, olvídate de eso (risas). Cuando tengo una fijación en algo, difícilmente renuncio a eso y solo lo suelto si me está costando mi paz o felicidad, ahí entiendo ese no es el lugar, no es la persona, no es mi oportunidad, no es mi sitio. De lo contrario, ¡voy por eso!
Oh! Magazine. Eres una figura dominicana que posicionó el nombre de la República y de la mujer. ¿Qué crees deberían seguir reforzando las nuevas representantes de la comunicación contemporánea?
M.E. Debemos seguir reforzando los principios y la unidad. Cuando nos unimos con un mismo fin, somos más fuertes. El tema de la mujer y la igualdad está muy protagónico en este momento; luchar por nuestros derechos (y lo merecemos), pero hay que tener principios para saber luchar desde el amor, los valores y la sororidad. Además, de nunca dejarnos de preparar, estar informadas, porque el conocimiento es poder… Eso sí, una cosa es la educación académica que es importantísima, pero también hay una educación moral que hay que mantener, sobre todo en esta sociedad que estamos viviendo; debemos analizar el ejemplo que les estamos dando a las más jóvenes y a nuestras niñas.
Oh! Magazine. ¿Qué te sigue apasionando de la TV?
M.E. Me apasiona el poder tener tantos millones de personas amigas detrás de una pantalla. Es un enorme, pero hermoso compromiso. La magia de ser un buen periodista o presentador de televisión es el poder mantenerse siendo uno mismo, aún a través de una pantalla que lo está conectando con el mundo entero. A mí me apasiona eso, ser Mariela a pesar de tener no una, sino muchas pantallas y millones de personas a través de ellas. Sin olvidar nunca la responsabilidad que tengo, pero entusiasmada, feliz y muy agradecida de ostentar el talento que me ha permitido trabajar este oficio para poder ganarme la vida.
Oh! Magazine. Ya probaste la actuación, ¿hay nuevos proyectos tocando la puerta?
M.E. ¡Sí!, tengo dos guiones que estoy viendo para el tema de actuación. Como siempre he dicho, cada vez que tengo la oportunidad de hacer cine me lo disfruto mucho y creo que, cada vez más, voy a tener la oportunidad de compartir ambas facetas (TV y cine) de una manera más frecuente.
Oh! Magazine. Aquí tengo que mencionar a tu hermosa hija ella, quien desde ya va dejando claro su sensibilidad al arte. ¿La apoyarías si eligiera alguna rara de la industria del entretenimiento?
M.E. ¡Claro! Yo me la disfruto mucho cuando veo que se graba sus reels sola y busca el audio le gusta; les pone sus filtros, los repite cuantas veces sea necesario y cuando cree que ya lo tiene listo, me los muestra, sin ninguna timidez. Yo sería una madre muy orgullosa y sería quien la manejaría, ya me visualizo (risas). Pero ella misma me ha confesado que, ahora, lo hace por diversión y que con el tiempo va a comprobar si es o no una pasión. Siempre le digo que el oficio cualquiera que ella elija, yo la voy a apoyar y que va a contar con mi respaldo. Pero que si es en el mundo del entretenimiento, yo me sentiría más cómoda (risas), y terminamos siempre riendo. Tanto ella como Giuseppe, saben muy bien que lo que quiero es que sean felices, independientemente de la profesión elijan.

Oh! Magazine. Imposible no abordar tu rol de madre, ¿cómo ha sido en esta nueva etapa de tu vida?
M.E. Soy una mamá feliz y comprometida. Una que entiende que criar hijos hoy en día es un reto que nuestros padres quizás no tuvieron por el tema de la era digital que estamos viviendo. Pero nadie tiene un manual, ni ellos lo tuvieron con nosotros, ni nosotros ahora lidiando con este tema, que puede ser muy delicado. Confianza, ante todo, fortaleciendo los canales de comunicación. Prefiero tocar algunos temas sensibles directamente yo con ellos, a que sea el internet les informe o un amigo. Y disfrutar cada etapa porque crecen muy rápido. Es un privilegio ser madre, pero me doy cuenta que cada etapa tiene un aprendizaje y un regalo escondido. No hay que correr etapas, hay que vivirlas plenamente… ellos llegan para enseñarnos, no nosotros a ellos. Han sido el regalo más inmerecido que he recibido en mi vida entera.
“Nuestra esencia es nuestro motor de arranque, nuestra luz, es nuestra identidad”.

Oh! Magazine. ¿Qué aprendiste de tus padres que aplicas a su vida y le transmite a sus hijos?
M.E. Mi papá ha sido la persona adulta más importante de mi vida, junto con mi hermana. Pero mi padre, como figura paternal, marcó mi infancia y mi adolescencia. Un hombre de unos valores muy firmes que se impuso, en principio, a que emprendiera en este negocio por miedo a lo desconocido. Él no sabía cómo manejar una industria que él no conocía, no quería que yo sufriera, ni tuviera que estar en un ambiente en el que no pudiera asesorarme. Y a pesar de ello me dejó volar con alas propias.
Le agradezco a Dios, todos los días de mi vida, que se fue al cielo y que jamás lo decepcioné. Así que si hay algo que puedo y necesito que mis hijos mantengan en su educación, en su futuro y vidas, son esos valores y principios. Mi padre era un hombre de buenos modales, un hombre honesto, honrado, de palabra, de fe… todo eso para mí es importante enseñárselo a mis hijos, no a través de las palabras, sino mediante el ejemplo. El legado que mi padre dejó en mí, es mucho mayor de lo que él imaginó, incluso de lo que yo me imaginé iba a llegar a ser. Y mi madre… una mujer excepcional, con un corazón muy grande.
Oh! Magazine. Confiésalo, ¿te volverías a casar?
M.E. Sí me volvería a casar. Soy una romántica empedernida. Una enamorada del amor.
Oh! Magazine. A las latinas se nos ha educado con el patriarcado como patrón social. ¿qué consideras debemos cambiar nosotras mismas las mujeres jóvenes que educamos a los futuros hombres y mujeres del mañana?
M.E. Educar desde el amor y el conocimiento. Hay que educar con el ejemplo, ellos están viendo en nosotros lo que serán en un futuro también ellos. Copiamos patrones, desarrollamos conductas aprendidas desde muy temprana edad. Nuestros hijos nos están estudiando, analizando todo el tiempo, para bien o para mal.
Oh! Magazine. Si pudiera atribuirte un superpoder es, sin duda, tu sonrisa. ¿qué provoca reír a Mariela?
M.E. Me provocan reír muchas cosas: estar con mis hijos, compartir con mi familia, hacer lo que me gusta a nivel profesional. Cuando se hace justicia, cuando leo buenas noticias, cuando me doy tiempo para conectar con la naturaleza, cuando dejo ir, cuando fluyo… se me hace fácil reír.

Oh! Magazine. Hay una Mariela más brillante que nunca. ¿qué está pasando en tu vida que te ha refrescado de esa manera?
M.E. ¡Qué belleza!, estoy feliz de decirte que no eres la única persona me comenta esto en los últimos meses. Y solo puedo decir “gratitud en mi alma”. Me siento agradecida porque tengo como madre, como hija, como ciudadana, como compromiso por mi padre en el cielo, mantenerme siendo una mujer auténticamente feliz.
Por mis hijos quiero vivir una vida pacífica, una vida en paz, una vida que inspire. Ya me enfoco más en los pequeños milagros que en las grandes victorias. Al final, el resultado es eso: unos ojos que brillan, una sonrisa muy amplia, un corazón genuino, una energía que contagia.
“Hay un Dios poderoso que escucha nuestros sueños más remotos, aún sin tener que pronunciarlos. Pero nosotros también tenemos el compromiso de no renunciar a ellos y no permitir que estos se esfumen por una presión social o porque sintamos que son muy grandes…”

Oh! Magazine. En tiempo de redes se ha fabricado un modelo de belleza que, en muchas ocasiones, es ficticio. ¿Qué hace a una mujer bella para ti?
M.E. El sentirte bien contigo misma; no hay forma de poder verte bien, si no te sientes bien contigo. Porque habrá algo que no será auténtico, que no será transparente y eso se va a reflejar, a la corta o a la larga. Una mujer bella se ama, se acepta con sus defectos, pero que también reconoce sus fortalezas. Que se permite ser imperfecta, que celebra sus triunfos y también sus caídas, porque aprende de ellas. Una mujer bella es una mujer real.
Oh! Magazine. ¿Te ha costado mantener tu esencia?
M.E. Sí, ha sido en diferentes etapas de mi vida, donde me ha costado defenderla a pulso, porque al final la esencia es quienes somos y si renuncias a ella, si la enmudeces… te quedas poco a poco sin vida y te vas apagando. Nuestra esencia es nuestro motor de arranque, nuestra luz, es nuestra identidad. He sido una rebelde con causa, esta soy yo, esta es mi esencia, yo la defiendo, y yo la mantengo.
Oh! Magazine. Has dicho que no puedes con las dietas… ¿cuál es tu “truco”, entonces, para mantener la figura?
M.E. Puedo decirte que una genética muy bendecida. Agradecida de Dios y de mi padre (risas), ese señor también podía comérselo todo. Soy de muy buen diente y viviendo en Miami con esta mezcla gastronómica, me lo disfruto todo. Un día me levanto con ganas de explorar algo mexicano, al siguiente me voy por Perú… sin olvidarme de República Dominicana, así me la paso.
Oh! Magazine. Ejercicios, ¿si o no?
M.E. ¡Sí, sí y sí!
Oh! Magazine. Se nos vive hablando del “cuco de los 40”, ¿cómo vive su cuarta década Mariela? ¿Qué aún anhelas?
M.E. ¡Ay! Es que yo nunca siento que tengo 40 y algo, de verdad te lo digo, para nada. Sigo teniendo agendas con dibujos de helados, collares de donas, lapiceros fosforescentes. Comparto accesorios con mi hija, soy muy femenina y tengo esa parte de niña ahí… a esa niña la saco a pasear mucho y no me ha dejado interiorizar el tema de la edad. ¡A mí los números no me dan (risas)!

Oh! Magazine. ¿Te preocupa la belleza y el paso del tiempo?
M.E. No me preocupo, me ocupo. Muchas cremas y comer más orgánico; no consumo lácteos, bebo mucha agua y duermo bien. Tengo una serie de hábitos para sentirme bien, que por consecuencia hacen que me vea bien y tenga energía. La mente es muy poderosa y desde que empiezas a ver algo desde la preocupación, como un problema, ya te empieza a afectar. Jamás en la vida interiorizo el tema de que todo lo que está en su lugar va a empezar a desfallecer, a sucumbir (risas). Es inevitable que el tiempo pase, pero lo prolongo. Es un proceso natural de la vida que hay que vivirlo con dignidad, orgullo y entereza, así como celebrar llegar a viejitos siendo saludables.

Oh! Magazine. ¿Qué le dices a nuestras lectoras que se han olvidado de lo importante que son sin importar su edad o estatus civil?
M.E. Que no eres ni los números de años, ni la persona que tienes a tu lado. Tu importancia y tu valor van más allá que todo eso; realmente valemos por los triunfos alcanzados y los retos y desafíos superados, esos nos hicieron más fuertes, más sabias, más humanas. Somos la empatía que tenemos ante el dolor ajeno.
No se necesita ser una figura pública para inspirar a las personas, para levantar al caído; para animar a un alma triste. La validación no viene de fuera, sino de dentro. Y no lo dice el número de tus años en una cédula, lo dice la experiencia que has vivido y cómo esta te ha servido para enriquecerte a ti y al camino que has recorrido, y que aún te falta por recorrer. Recuerda que tu importancia y tu valor, las vas a recibir de los demás, cuando primero te las des a ti misma.
Oh! Magazine. Si pudieras hacer un batida de Oprah Winfrey, Martha Stewart y Tania Báez, ¿qué sacarías de cada una?
M.E. El amor propio de Oprah Winfrey; de Martha Stewart lo que se pudo diversificar en su área y de Tania Báez su capacidad para el negocio y su dulce voz. Un batido con mucho amor propio, que se diversifica, que se sabe vender y que sabe dulce (risas).

Oh! Magazine. ¿Qué planes tienes en lista para este 2022?
M.E. Viene con muchos planes, uno de ellos es retomar las conferencias motivacionales; creo que tengo un compromiso y un deber moral de poder mandar un mensaje de testimonio de vida. De cómo he podido materializar mucho más de lo que soñé, mediante una personalidad perseverante con principios y valores muy marcados.
La guerrera que habita en mí necesita compartir su mensaje y así será. En mayo estaré en el país con uno de los proyectos más importantes de mi vida: “Más allá del éxito”, una conferencia en la que compartiré junto a Luz García, el 25 de mayo en Caribbean Cinemas de Downtown Center. ¡No se lo pueden perder!

Confesiones:
Una debilidad: Los postres
Una fortaleza: Mi fe
Tu mantra: Nunca te des por vencido
¿Qué ves de tienEN TUS hijos de ti? Ella es una luchadora; y Giuseppe es muy amoroso y sociable.
Dios: Mi todo
Familia: Mi centro
El éxito: Ser feliz
Un libro: “El Hombre en busca de sentido”,
Víctor Frank.
- Fotografía: César Sánchez
- Estilista: Joselo Franjul
- Asistente: José Padilla
- Maquillaje: Nelly Isabel de Jesús Fabián
- Peinado: Germania Simón gil

