Los piercings se han convertido en una moda que no deja de crecer y hacer que más personas quieran unirse a ella.
Es una práctica estética que, aunque comenzó a verse en algunas tribus, fue en Europa, específicamente en los años 70, que este ganó popularidad, siendo como un medio de expresión para las personas.
Con el paso del tiempo, esta técnica fue adueñándose de otras áreas, tales como la moda y la industria cinematográfica, logrando un alto estatus y siendo lo que hoy conocemos.
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A pesar de que como decoración luce bastante bien, antes de realizar un piercing debes tener en cuenta múltiples factores, así como los riesgos a los que te puedes enfrentar si no le das el cuidado que este exige.

Piercing: cómo prevenir cualquier complicación
Si tienes dentro de tus planes realizarte una perforación, es recomendable que primero te informes, así tienes en cuenta los posibles riesgos que puedes tener ante cualquier mínimo descuido.
Lo primero es que, así como los tatuajes, los piercings son heridas, la diferencia es que en este caso la piel está abierta con un orificio en una parte del cuerpo que debe ser cuidado para su sana cicatrización.
Riesgos como alergias, infecciones, inflamaciones cutáneas por falta de higiene e incluso hemorragias son los más comunes.
Por eso, antes de cualquier decisión, toma en cuenta los siguientes puntos:
- Siempre procura que la persona que vaya a realizar la perforación sea alguien capacitado, que tenga conocimiento sobre lo que va a hacer. Existen muchos centros de perforaciones confiables a los que puedes acudir.
- Presta atención al manejo de la higiene. Si la persona usa guantes y si las herramientas a utilizar están debidamente limpias.
- Ten pendiente que las joyas que se te vayan a aplicar sean hipoalergénicas.

En cuanto al cuidado del piercing:
- No te quites la perforación mientras se esté curando, ya que la herida puede inflamarse e incluso cerrarse.
- No la toques. No juegues con ella abriendo el arete, ni girándolo, trata de moverla lo menos posible para evitar irritaciones.
- Limpia bien, pero antes de hacerlo, lava tus manos para no entrar en contacto con bacterias. La limpieza del piercing puede variar dependiendo de la zona en que se encuentre. Por ejemplo, si es oral, con enjuague bucal sin alcohol es suficiente.

