«He tenido la suerte de hacer lo que he querido sin haber necesitado banqueros o autoridad. He sido un hombre libre desde los 20 años», decía de sí mismo el modisto, fallecido hoy a los 98 años de edad en las afueras de París.
Una frase que deja a flor de piel sus rasgos de personalidad: un hombre seguro y visionario, que irrumpió las siluetas de la moda y bajo su espíritu abstracto impulsó el prêt-à-porter cuando no había más que alta costura.

Nacido en 1922 en la localidad italiana de Sant’Andrea di Barbarana, fue un diseñador de prendas pero también diseñador de interiores, de accesorios, de vestuario de cine. ¿Qué es lo que más recordaremos de esta estrella?
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Prêt-à-porter
En los cincuenta se distinguió como uno de los modistos más jóvenes de Francia e intentó ser contratado por Balenciaga, pero fue rechazado y montó su propia firma. Con ella desarrolló el concepto de prêt-à-porter: la democratización industrial de tallas estándar. De esta etapa salió su vestido Burbuja: marcado en la cintura, la silueta se redondea de forma exagerada en torno a las caderas. El que marcó esa fascinación por los volúmenes esféricos y se convirtió en su primera creación reconocible.

La moda es para todos
A pesar de que vistió a actrices como Jeanne Moureau y personalidades como Jackie Kennedy, Cardin aseguraba en una entrevista en Vanity Fair que vestir a gente elegante no le interesaba. «Mi objetivo es la calle, que mi nombre y mis creaciones estén en la calle. Las famosas, las princesas… eso no es lo mío. Las respetaba, cenaba con ellas, pero no las veía en mis vestidos. Habrían estado ridículas», decía el diseñador en la destacada revista.
Unisex
Los trajes de chaqueta con camisa de cuello mao con los que Los Beatles pasaron a la historia a partir de los 1960 fueron una creación de Pierre Cardin. Este aire le abrió paso en 1965 lanzó su colección «Cosmos», que se inspiraba en la carrera espacial y proponía modelos unisex.

Museo
Seis años antes de su muerte (92 años), logró trasladar de las afueras de Francia, al sofisticado barrio del Marais su propio museo de la moda: 1.000 metros cuadrados repartidos en tres niveles en el centro de París.
«Tengo un estilo reconocible. No se puede decir lo mismo de otros diseñadores»

