El pasado jueves, la cantante australiana Sia estuvo presente en el podcast de Rob Cesternino, ex participante del programa ‘Survivor’ y amigo cercano de la artista.
En este conversatorio, la artista confesó que dos años atrás había sido diagnosticada con el trastorno del espectro autista, conocido también como TEA.
A pesar de no revelar cuáles síntomas del trastorno le han sido identificados, sí expresó que desde aquel diagnóstico se ha sentido como ella misma.
Recientes

“Durante 45 años me he sentido como ‘tengo que ponerme mi traje humano’. Y solo en los dos últimos años he llegado a ser plenamente yo misma”, expresó la responsable de temas como ‘Unstoppable’.
En cuanto a su proceso de adaptación al trastorno del espectro autista, Sia explicó cómo suelen sentirse las personas que padecen de esta, además de cómo es entablar una conversación con las personas a su alrededor.
“Nadie puede conocerte ni quererte cuando estás lleno de secretos y vives avergonzado. Y cuando por fin nos sentamos en una habitación llena de extraños y les contamos nuestros secretos más profundos, oscuros y vergonzosos, y todo el mundo se ríe con nosotros, y no nos sentimos como pedazos de basura por primera vez en nuestras vidas, y nos sentimos vistos por primera vez en nuestras vidas por lo que realmente somos, y entonces podemos empezar a salir al mundo y simplemente operar como humanos y seres humanos con corazón y sin pretender ser nada”, dijo.
¿Qué es el TEA?
El Trastorno del Espectro Autista (TEA), es una condición causada por diferencias en el cerebro. En cuanto a su apariencia, no suelen tener rasgos que los distingan de otras personas, pero sus capacidades pueden variar mucho.
Normalmente, las personas que padecen de TEA suelen tener problemas de comunicación e interacción social, así como intereses repetitivos.
Esta disfunción neurológica puede aparecer en una persona antes de los tres años de edad y puede durar toda la vida, según lo informado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Asimismo, algunos infantes suelen mostrar síntomas durante sus primeros 12 meses de vida. En otros casos, es probable que no aparezcan hasta los 24 meses o más adelante.


