Si eres de la que les ha dado mil vueltas antes de verla, ¡Te entiendo! También me pasó, soy de las que le da 20 minutos a las series o películas para que me atrapen y si no pues, next; Pero puedo asegurarte que con The Crown,, me equivoque. La realidad es que no soy muy amante de las historias y documentales, estaba un poco predispuesta desde el principio pero tan pronto me enamore de la trama, ¡No quería cambiar los episodios para que no se acabarán!
The Crown abarca la vida de su Alteza Real, Isabell II, desde su infancia hasta su consagración como reina, te embarca en una historia dramática donde amas o odias a la familia real, ya que vives en cada temporada el crecimiento de cada personaje y lo mejor de todo es que es muy fiel a lo que realmente pasó.
Es la serie más cara de Netflix.
¡Se gastó 14 millones de euros por capítulo! La realidad es que todo está cuidado hasta en el más mínimo detalle, es comprometida con lo que cuenta y está realizada de manera impecable.
“Si vas a contar la historia de una de las familias más ricas y famosas del mundo, tienes que estar a la altura”. Adrew Eaton (productor de la serie).
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2. Un casting sin comparación.
Claire Foy (Isabel II), Matt Smith (duque de Edimburgo), John Lithgow (Winston Churchill), Daniel Betts (príncipe Ernesto de Hannover), Jeremy Northam (el famoso político conservador Anthony Eden) y Vanessa Kirby (princesa Margarita).
3. Personajes políticos importantes.
La serie permite apreciar el papel de los más grandes personajes políticos de la primera parte del siglo XX, como Winston Churchill y Margaret Thatcher.
4. Realeza VS mundo real.
Nos muestra varias perspectivas de la realeza, incluidas las inseguridades, dudas y defectos.
5. Escenografía y vestuario.
Podrás deleitarte del mundo completo de la realeza, palacios, vestidos, coronas y memorables joyas.
6. Amas a la Princesa Diana.
Su última temporada es una joya, nos narra la historia de la Princesa de Gales al entrar a la realeza y cuentan todo sin tapujos, tanto así que la realeza británica informó que están muy molestos por la cruda representación. Te lo digo desde ya, ¡Prepárate para odiar al Príncipe Carlos!




