Hay lugares que forman parte de una historia y otros que prácticamente la cuentan por sí solos. Puerto Plata es, para Brugal, ambas cosas. Allí comenzó, hace más de 135 años, el sueño de Andrés Brugal Montaner de crear un ron capaz de llevar el nombre de República Dominicana más allá de sus fronteras.
Con esa historia como punto de partida, Brugal reunió a medios de comunicación y creadores de contenido en una experiencia exclusiva en La Casa de la Maestría de Ron Brugal, un espacio que invita a conocer de cerca las raíces, los procesos y las personas que han construido la identidad de la marca durante cinco generaciones.
La experiencia comenzó con un recorrido por La Casa de la Maestría, donde cada espacio conecta con distintos capítulos de la historia de Brugal y con los elementos que intervienen en la creación de sus rones: el tiempo, la madera, el clima y, especialmente, las personas detrás del proceso.
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Más que mirar hacia el pasado, la propuesta plantea el legado como una historia que continúa evolucionando. La filosofía de Brugal parte de conservar la curiosidad y el espíritu pionero de su fundador mientras explora nuevas formas de expresar su maestría.
De las bodegas a la mesa
El recorrido también llevó a los invitados a conocer las bodegas de envejecimiento y las líneas de producción, acercándolos a ese proceso que transforma el tiempo y la madera en parte del carácter de cada expresión.

Uno de los momentos más especiales estuvo a cargo de Jassil Villanueva, Maestra Ronera de quinta generación y primera mujer en ocupar esta posición en República Dominicana. Durante el recorrido, Villanueva compartió detalles sobre la historia y la elaboración de los rones, así como los atributos y matices sensoriales de las expresiones presentadas.
La jornada continuó con un recorrido por algunos de los monumentos más icónicos de Puerto Plata, reafirmando la conexión entre la ciudad y la marca. Porque para Brugal, este destino representa mucho más que el lugar donde nació: es su hogar espiritual y una fuente constante de inspiración.
El cierre llegó alrededor de la mesa, con una cena maridaje creada por la chef Catherine Lemoine, quien diseñó un menú pensado para explorar la relación entre la gastronomía y el ron.
Acompañada por Jassil Villanueva y Susana Ortega, embajadora de Brugal, Lemoine propuso un diálogo entre cada plato y dos expresiones de la casa: Brugal 1888 y Maestro Reserva. Sabores, texturas y aromas se encontraron en una experiencia que mostró cómo la gastronomía puede convertirse también en una manera de descubrir un destilado.
La visita a La Casa de la Maestría dejó así una mirada más cercana a una marca cuya historia comenzó en Puerto Plata y que hoy tiene presencia en más de 40 mercados. Cinco generaciones después, sus raíces continúan siendo parte esencial de lo que Brugal construye hacia el futuro.
Y quizás esa sea la mejor manera de entender la relación entre Brugal y Puerto Plata: no como una historia que quedó atrás, sino como un origen que todavía está presente en cada nueva página.

