La emoción de conocer a un actor admirado puede ser el primer motivo para comprar una entrada. Sin embargo, lo que sucede después descubrir a un ilustrador, compartir una partida o reconocer las horas de trabajo detrás de un traje termina por darle sentido a una convención. Para Óscar Romero, productor general de Comic Con República Dominicana, esa combinación de encuentros define la edición que prepara en el Puerto Sans Soucí este próximo 24 y 25 de octubre.
Oh Magazine tuvo la oportunidad de hablar con , Romero, quien describe una propuesta que crece en dos direcciones: una mayor presencia de figuras internacionales y una participación más amplia del talento dominicano. Aunque nombres como Natalia Tena y Jack Gleeson destacan entre los atractivos, el productor concede especial importancia al espacio que tendrán los artistas y desarrolladores locales.
“Esta es la edición en la que hemos podido y vamos a poder proyectar la mayor cantidad de talento local”, afirma.
Recientes
Las cifras que comparte permiten dimensionar esa apuesta. El Artist Alley pasará de 35 a 50 estaciones; la participación de estudios de cómics aumentará de cuatro a siete, y ocho desarrolladoras nacionales de videojuegos tendrán espacios habilitados. A ello se sumarán presentaciones y la realización de un mural en vivo.
El crecimiento abre oportunidades para que el público conozca proyectos dominicanos, converse con sus creadores y compre su trabajo. En una convención dominada también por personajes y franquicias globales, esa cercanía permite descubrir las historias que se están imaginando en el país.
Invitados para conocer de cerca
Romero destaca la interacción con los invitados como uno de los principales valores del encuentro. Las fotografías, los autógrafos y los paneles forman parte de una experiencia pensada para acercar a los seguidores a figuras que habitualmente conocen a través de una pantalla.
Entre sus recomendaciones personales sobresale el panel de Jack Gleeson. El productor considera que su presencia representa un avance en el perfil de invitados de la convención y anticipa que será uno de los momentos más esperados.
La programación también contempla un concierto de cierre el domingo, vinculado al repertorio de anime, además del espectáculo “100 geeks dijeron”, dinámicas con premios y actividades para distintas comunidades de aficionados.
La intención es que cada visitante pueda construir su propio recorrido. Mientras unos asistan a una conversación con un invitado, otros podrán detenerse en el Artist Alley, participar en karaoke, bailar, disfrutar de presentaciones de K-pop o acercarse a las zonas de videojuegos.
“Cada uno se va a llevar su propia versión de Comic Con República Dominicana”, sostiene Romero.
El cosplay dominicano busca una proyección regional

Uno de los espacios donde el productor identifica una evolución especialmente visible es el cosplay. Detrás de los personajes hay un trabajo que combina confección, interpretación y soluciones técnicas cada vez más elaboradas.
Romero menciona la incorporación de impresión 3D, nuevos materiales, iluminación y mecanismos electrónicos en los trajes. Para él, ese desarrollo merece una plataforma que permita reconocer el talento y conectarlo con otros escenarios.
La competencia Master Cup reunirá a ocho finalistas, seleccionados mediante un proceso previo al evento. Sus propuestas serán evaluadas por tres jueces internacionales: una representante de Costa Rica y dos mexicanos con trayectoria como campeones del World Cosplay Summit, según explica el productor.
El ganador viajará a Costa Rica para representar al cosplay dominicano y participar como juez en una edición del circuito. La dinámica busca que los campeones asuman nuevas responsabilidades y compartan experiencias con otras comunidades de la región.
Así, la competencia ofrece una oportunidad que se extiende más allá del premio: presentar el trabajo dominicano ante otros públicos y continuar su formación mediante el intercambio.
Una edición que incorpora las sugerencias del público

El crecimiento también plantea exigencias prácticas. Moverse con comodidad, encontrar dónde descansar y tener una zona de alimentación accesible influye en la experiencia tanto como la programación.
Romero explica que la organización recoge recomendaciones del público y utiliza herramientas de escucha en redes sociales para identificar preferencias. Aunque la compañía realiza convenciones en seis países, señala que cada encuentro desarrolla una personalidad propia. En República Dominicana, destaca, la afición por Dragon Ball tiene una fuerza particular.
Entre las mejoras previstas figuran pasillos más amplios, una zona gastronómica mejor integrada al recorrido y espacios para sentarse, compartir y jugar cartas. También se habilitará un área de videojuegos de acceso libre, con oportunidades para jugar y participar en pequeños torneos.

Según lo adelantado en la entrevista, habrá ocho opciones gastronómicas, estacionamiento gratuito y transporte de enlace desde los parqueos habilitados hasta el Puerto Sans Soucí. Son facilidades con las que la producción busca favorecer una visita más cómoda para grupos de amigos y familias.
Una comunidad que también mueve la economía
La convención tendrá, además, una dimensión comercial. Figuras, ropa, ilustraciones y otros artículos relacionados con la cultura geek compartirán espacio con las propuestas de pequeños emprendedores y marcas de mayor alcance.

Romero entiende esa convivencia como parte de una cadena de oportunidades: los artistas encuentran compradores, los negocios se acercan a sus públicos y los visitantes descubren proyectos que pueden seguir apoyando después del evento.
Su aspiración es que el impacto trascienda el fin de semana y contribuya a fortalecer el ecosistema creativo que rodea a estas comunidades.

Al hablar de lo que espera del público, el productor vuelve a una idea sencilla: disfrutar y construir recuerdos compartidos. Recomienda ropa cómoda, calzado apropiado y disposición para recorrer una programación diversa.

Una fotografía con un invitado puede convertirse en el recuerdo más visible. Pero la promesa de esta Comic Con también está en los encuentros inesperados: el artista cuyo trabajo sorprende, el traje que obliga a detenerse y la conversación que comienza al descubrir una afición en común. Ahí, entre la admiración y la cercanía, la convención busca seguir creciendo.

