Para Yeimi Hernández, representar a República Dominicana en un escenario internacional significa mucho más que llevar una banda o prepararse para una competencia de belleza. Es una oportunidad para compartir su historia, mostrar la esencia de la mujer dominicana y defender una visión de liderazgo en la que el propósito tenga tanto peso como la imagen.
En su camino hacia Miss Global, Yeimi ha encontrado la manera de equilibrar su preparación para el certamen con sus responsabilidades profesionales y personales. Pero, más allá de la pasarela, hay una meta que ocupa un lugar especial en sus planes: impulsar la independencia financiera de las mujeres a través de la educación y la inversión en bienes raíces.
“Mi mayor sueño es ayudar a que más mujeres alcancen independencia financiera a través de la inversión en bienes raíces”, comparte. Para ella, construir patrimonio representa una oportunidad de transformar no solo la vida de una persona, sino también la de las generaciones que vienen detrás.
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Esa visión está conectada con los valores que aprendió en casa. El trabajo honesto, la humildad, la perseverancia y la disciplina son principios que, según cuenta, sus padres le inculcaron y que hoy guían sus decisiones. A ellos también atribuye gran parte de su manera de entender el éxito, junto con la fe, que considera una fuente de fortaleza en los momentos difíciles.
La decisión de representar a República Dominicana surgió al comprender que la experiencia podía convertirse en una plataforma para comunicar algo más grande que una aspiración personal. “Era la oportunidad de mostrar al mundo la fortaleza, la preparación y los valores de la mujer dominicana”, explica.
Llevar la banda tricolor es, para ella, un privilegio acompañado de responsabilidad. Significa honrar la historia, la cultura y la resiliencia de un país que encuentra motivos para salir adelante incluso frente a las dificultades.
En ese recorrido, Yeimi identifica su autenticidad como una de sus principales fortalezas. No busca convertirse en una versión de alguien más, sino demostrar que la belleza puede convivir con la inteligencia, la sensibilidad y el liderazgo. Por eso, su preparación no se limita a la imagen: también trabaja en su comunicación, sus habilidades de liderazgo, sus conocimientos culturales y sociales, y el desarrollo de su proyecto de educación financiera dirigido especialmente a las mujeres.

Uno de sus mayores desafíos ha sido encontrar el equilibrio entre todas estas responsabilidades. La organización, la disciplina y el cuidado de su bienestar se han convertido en herramientas esenciales para avanzar sin perder de vista lo que considera importante.
La presión de representar a todo un país también forma parte del proceso. Sin embargo, procura transformarla en motivación y recordar que no se trata de alcanzar la perfección, sino de actuar con autenticidad y responsabilidad.
Lejos de las exigencias de la preparación, Yeimi disfruta de los momentos sencillos, de compartir con su familia y amigos y de encontrar espacios para desconectarse. Si tiene la oportunidad de viajar, elige destinos de playa. El mar le transmite paz y le permite recargar energías en medio de una agenda exigente.
Su lado caribeño también se refleja en su gusto musical: el merengue, la bachata, la salsa y el reguetón forman parte de su banda sonora. Son ritmos que disfruta por su capacidad de reunir a las personas y celebrar la vida.
Entre las historias que han influido en su manera de ver el mundo destaca En busca de la felicidad, una película que le recuerda el valor de la perseverancia y la importancia de continuar incluso cuando las circunstancias parecen complicarse. Aun así, reconoce que sus mayores referentes son sus padres, cuyo ejemplo le ha enseñado a perseguir sus sueños sin olvidar sus raíces.
Esa conexión con sus orígenes también define lo que más le emociona compartir de República Dominicana: la calidez de su gente, su alegría, su riqueza histórica y la capacidad de convertir los desafíos en esperanza.
Para mantenerse en equilibrio, procura hacer ejercicio, cuidar su alimentación y reservar tiempo para reflexionar y conectar con quienes ama. Ha aprendido que prepararse para dar lo mejor de sí también implica reconocer cuándo necesita descansar.
Si pudiera dejar un mensaje desde el escenario de Miss Global, Yeimi hablaría sobre la capacidad de soñar más allá de las circunstancias y de reconocer el esfuerzo que existe detrás de cada logro.
“Cuando una mujer descubre su propósito y decide creer en sí misma, también inspira a otras a hacer lo mismo”, afirma.
Es una idea que resume la dirección que quiere darle a esta etapa de su vida: aprovechar cada oportunidad para inspirar, abrir caminos y acercar a otras mujeres a herramientas que les permitan construir su propio futuro.

