Vivir y vivir

Perdí la noción del tiempo con la estrepitosa lluvia de aquella tarde. Uno de estos días de diciembre en los que se hacía difícil parar y el espíritu le iba dando el recibimiento a la Navidad Caribeña. 

En el asfalto negro que se veía desde mi ventana, las gotas se alborotaban al hacer contacto con ese suelo rígido. El agua se agudizaba como una especie de competencia entre cada gota… algo muy parecido –¡hay que admitirlo!– a lo que hemos vivido en este 2021. 

Tan solo unos minutos fueron los que mis ojos apreciaron el espectáculo natural en el que una “creación abstracta” se rodaba en constante movimiento en todo el pavimento… Segundos caminó el reloj para que el invasivo sol apareciese y absorbiera la obra que disfrutaba. Sonreí sin poder evitarlo por haberme regalado el lapso de pararlo todo e hipnotizarme por aquel instante asombroso.

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Fue imposible no salir, rápidamente, pararme en medio del parqueo, antes veía desde la ventana, y sentir el calor penetrante de los rayos ultravioletas… milésimas tan solo fueron, para que empezara a ocultarse y me obsequiara la valiosa oportunidad de vislumbrar del ocaso. 

No perdemos tiempo parando… vale la pena mirar las maravillas de la creación y respirar profundo, porque la mejor medicina para el alma es “Vivir un día a la vez” y asumir que ser feliz es una elección. 

Agradezcamos este año y cultivemos el ser mejores personas para 2022. ¡Estar vivos es nuestra mayor bendición

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