InicioEntrevistaDe CercaEn portada: Jearmanda Ramos

En portada: Jearmanda Ramos

Desde niña, Jearmanda sabía que había algo en ella que la llevaba hacia los escenarios. Antes de las coronas, las pasarelas y las cámaras, estaban aquellos pequeños espectáculos que preparaba en la sala de su casa para su papá y sus visitas. A los 11 años llegó su primer certamen de belleza y, desde entonces, el modelaje se convirtió en mucho más que una actividad: fue una escuela que la ayudó a formarse, a descubrir su feminidad y a construir seguridad.

Hoy, sin embargo, Jearmanda está interesada en hablar de algo que va mucho más allá de la imagen. Después de participar en el Miss República Dominicana 2025 como una de las grandes protagonistas del certamen y vivir una experiencia que la llevó a enfrentarse con emociones que había dejado pendientes, está construyendo una nueva etapa. Una en la que el bienestar, los negocios, sus proyectos y la necesidad de aportar a otras personas ocupan un lugar tan importante como cualquier corona.

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“Mi derrota del año pasado como virreina de la República Dominicana 2025 fue uno de esos momentos en donde yo toqué fondo”, cuenta. No habla de la derrota únicamente por el resultado, sino por todo lo que ese momento removió. “Toqué fondo porque ese momento desencadenó sentimientos profundos y situaciones profundas que no había todavía solucionado”.

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Después del certamen, se desconectó durante aproximadamente un mes y medio. Se fue a casa de su hermana en Miami, se alejó de las redes sociales y comenzó un proceso acompañado por una psicóloga y una persona dedicada a la meditación. En ese espacio encontró emociones que venían de mucho antes y que necesitaban ser atendidas.

La belleza también se aprende

Jearmanda llegó al mundo de los certámenes siendo muy joven, allí aprendió sobre modelaje, disciplina, presencia y preparación, pero también descubrió que la belleza tenía mucho menos que ver con una apariencia perfecta de lo que alguna vez pudo imaginar.

“La belleza es subjetiva”, dice. Para ella, la personalidad, la seguridad y la actitud terminan teniendo un peso que ningún físico puede sustituir.

“Un físico sin lo que hay internamente no es prácticamente nada”.

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Esa mirada también ha cambiado su relación con la estética, con el tiempo entendió que el cuerpo cambia, que la juventud no se puede detener y que cuidar de sí misma no significa perseguir permanentemente una versión más perfecta de su apariencia.

Ahora habla de vitaminas, de escuchar su cuerpo, de reconocer cuándo necesita descansar y de aprender a no sobrecargarse.

“Estoy tratando de crear esa belleza interna”, explica.

Vivir bajo la mirada de los demás

Crecer frente a las cámaras tiene una particularidad: la opinión ajena termina formando parte del paisaje.

Durante su participación en Miss República Dominicana 2025 recibió comentarios sobre su físico, su preparación e incluso sobre si merecía o no la corona. Fue, dice, la primera vez que experimentó de cerca esa parte menos amable de las redes sociales.

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Hoy reconoce que todavía hay comentarios que pueden afectarla, pero la diferencia está en que ya no tienen el mismo poder sobre ella.

También ha decidido no construir un personaje.

“Siempre he sido orgánica con las personas que me rodean”. Incluso cuando esa espontaneidad puede hacerla preguntarse si debería mostrarse de otra manera, prefiere conservarla. “Si yo apago esa parte de mí, siento que estoy apagando parte de mi esencia”.

Y esa misma decisión de mostrarse humana aparece en la manera en que quiere conectar con quienes la siguen.

Para Jearmanda, admitir que también ha llorado, sentido ansiedad, tenido dudas sobre el futuro o cargado con preguntas sobre el pasado no la hace menos fuerte. Todo lo contrario.

“Cuando tú te abres a las personas y te muestras vulnerable, las personas pueden llegar a tu vida y conectar muchísimo más contigo”, asegura.

Bienestar, pero de adentro hacia afuera

Jearmanda

Quizás esa transformación personal explica por qué Biopulse ocupa hoy un lugar tan importante en su vida.

La idea nació de observar una necesidad que, según Jearmanda, existe tanto en su generación como en quienes vienen detrás: encontrar espacios donde el bienestar no se reduzca a una clase de yoga o pilates, sino que pueda abordarse desde diferentes ángulos.

Psicología, movimiento, fertilidad, meditación y otras áreas relacionadas con el wellness forman parte de la propuesta.

“Para mí Biopulse es como ese lugar, ese evento de un día en donde vamos a estar reuniendo todo lo que tenga que ver con psicología, movimiento, bienestar, fertilidad y todo lo que tenga que ver con el wellness en general”.

La experiencia que imagina también busca alejarse de la idea de que cuidar la mente y el cuerpo tiene que ser aburrido. Habrá música, DJ, zumba, boxeo, pilates, yoga, meditación, charlas y diferentes propuestas de bienestar que permitan que cada persona construya su propia experiencia.

Pero hay algo especialmente personal en el proyecto. Jearmanda no habla de Biopulse como alguien que ya encontró todas las respuestas.

“Yo también estoy aprendiendo con Biopulse”.

Su propia historia está detrás de varios de los temas que quiere poner sobre la mesa. La salud mental, la comparación constante en redes sociales, el estrés y la fertilidad son asuntos que ha visto de cerca, ya sea desde su experiencia o acompañando a personas cercanas.

Por eso, más que presentar el bienestar como una fórmula perfecta, quiere abrir conversaciones.

Una mujer en construcción

Estudiar Negocios Internacionales también responde a una parte esencial de su personalidad: su necesidad de crear.

Desde sus primeros años universitarios comenzó a relacionarse con el turismo y la venta de propiedades en Punta Cana. Esa experiencia despertó aún más su interés por los negocios y por la posibilidad de llevar sus proyectos más allá de República Dominicana.

Con Biopulse imagina precisamente eso: comenzar aquí y, eventualmente, llevar el concepto a otros mercados.

“Soy un poquito terca en ese sentido”, admite entre risas cuando habla de lo difícil que resulta sacarla de una visión una vez que la tiene clara en la cabeza.

Y esa determinación parece acompañarla en todo lo que hace.

Cuando mira hacia adelante, Jearmanda no piensa únicamente en otra corona. Quiere crecer como empresaria, desarrollar proyectos propios y, eventualmente, crear una fundación que le permita trabajar con la juventud.

Quiere que su historia tenga más capítulos.

Fuera de los concursos, los eventos y los proyectos, se describe como una mujer sensible, sencilla y mucho más cómoda de lo que podrían sugerir los tacones que forman parte de su trabajo.

Le gusta compartir con su madre. Le gusta sentirse cómoda. Tiene inseguridades, como cualquier otra mujer, y reconoce que incluso mientras construye un proyecto enfocado en el bienestar continúa enfrentándose a sus propios procesos.

Quizás ahí está la diferencia entre la Jearmanda que entró a un certamen siendo niña y la mujer que hoy mira todo aquello con otra perspectiva.

Ya no quiere que su valor dependa únicamente de cómo luce, de una corona o de la opinión de quienes la observan.

Quiere crear.

Quiere aportar.

Quiere seguir aprendiendo.

Y, sobre todo, quiere recordar que una etapa difícil no tiene por qué convertirse en el final de una historia.

“A veces hay que tocar fondo para poder levantarse con la cabeza mucho más en alto, crear y renacer”.

Es la idea con la que Jearmanda parece estar entrando en esta nueva etapa: no desde la perfección, sino desde la conciencia de que todavía está construyéndose. Y que, incluso después de una caída, todavía queda mucho por hacer.

Fotos BTS

Por Alexander Mora

Lisbeth Calderón Díaz
Lisbeth Calderón Díaz
Comunicadora apasionada, amante de los animales y eterna buscadora de historias que inspiran. Con una curiosidad insaciable, creo en el poder de la palabra para conectar, emocionar y hacer que cada mensaje cobre vida.
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