
“Amor y gratitud” son las palabras mágicas que según Fonseca describen toda, absolutamente toda su creación artística. No es de sorprender que sus letras las hayamos dedicado a esos amores intensos. Y también hayan sido guía y cura cuando hemos necesitado sobreponernos, porque simplemente su buena vibra se transmite en cada estrofa creada, y sí, ha marcado el cancionero latinoamericano con su “quehacer” de himnos positivos.
Oh!Magazine: “Agustín”, noveno álbum de tu discografía, te tiene viajando por el mundo. ¿qué representa este disco en esta etapa de tu vida?
fonseca: Es un disco que representa mucho en mi vida. Con cada álbum voy aprendiendo y, sobre todo, recordando siempre que tengo que vibrar cada vez más con lo que hago; si no es así, no tiene sentido. En general es amor, gratitud y buena vibra.
Oh!Magazine: Confiésalo, ¿cómo IBA A LLAMARSE el disco antes del nacimiento de tu hijo?
Fonseca: La verdad es que no tenía nombre. Siempre ha sido un gran reto encontrar el título de un álbum, porque busco una palabra que describa el momento que estoy viviendo y, estuve pensando, hasta que me di cuenta que lo tenía en frente. ¡Agustín!
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Oh!Magazine: Y hablando de tu hijo, papá por tercera vez. ¿Cambia el “quehacer de canciones” cuando se es padre?
Fonseca: ¡Claro! Los hijos traen mucha inspiración. ¡Traen más colores a la vida!
Oh!Magazine: Imposible no preguntar… ¿qué quieres que aprendan de ti?
Fonseca: Quiero que aprendan que a la vida vinimos a ser felices, y para eso hay que servir y agradecer siempre.
Oh!Magazine: ‘Amor’ es una palabra y un sentimiento que siempre está presente en tu música. ¿Qué serías sin amor?
Fonseca: No seríamos nada sin amor. Gran parte de mi música habla de amor. Gratitud y amor.
Oh!Magazine: “1001 noches” fue lo primero que escuchamos. Romance “baladoso”, pero con ricos toques rítmicos. ¿Cómo fue el proceso creativo de esta canción?
Fonseca: La escribí junto a Andrés Torres y Mauricio Rengifo en Los Ángeles. Es una canción que habla de una decepción amorosa, de esas que duelen porque hiciste todo lo posible para que se diera y no se logró. Pero tiene algo particular, y es que se acepta el fracaso amoroso sin resentimiento.
Oh!Magazine: Pero con “Ven” das un salto a pura balada. ¿Ecléctico podría ser una palabra para definir este nuevo disco?
Fonseca: Definitivamente. Siempre me ha gustado hacer discos así. Y más que un gusto, es la manera en la que me llega la inspiración. “Ven” es de las canciones que más quiero en este álbum.

Oh!Magazine: ¿Qué representan las fusiones en esta etapa musical de tu vida?
Fonseca: Me encantan las fusiones, desde el principio de mi carrera me han encantado. Me gusta dejarme influenciar por lo que voy descubriendo en el camino, y así mismo fusionarme. Me divierto mucho haciendo fusiones y de eso se trata la música también, de divertirse.
Oh!Magazine: Hace poco dijiste que perdiste el miedo a mezclar. ¿por qué antes te daba miedo?
Fonseca: Realmente, a lo que me refería es a que para mí la evolución musical está en perder el miedo a experimentar, y la experiencia me ha ido motivando a cada vez experimentar más.
Oh!Magazine: ¿Cómo llegó Ana Torroja al disco con “Paso a paso”?
Fonseca: Ana siempre ha sido una gran influencia en mi música. Soy fanático de su música desde Mecano. La conocí en un concierto al que me invitó Miguel Bosé para cantar en la plaza del Zócalo en México. Me presenté y le dije lo mucho que la admiraba. Después le escribí por mensaje directo en Twitter, y me respondió aceptando la invitación. Es un lujo tenerla en “Agustín”.
Oh!Magazine: Y con tantos géneros de moda, ¿Cómo crees que repercuten los contenidos musicales en la sociedad?
Fonseca: La música siempre va a repercutir en la sociedad por su mensaje. Está en cada cual llevar el mensaje que considere. En mi caso, siempre he tratado de llevar un mensaje de amor y gratitud.
Oh!Magazine: A sinceridad, ¿Qué tan responsables son los artistas de educar y aportar positivamente al mundo?
Fonseca: No creo que seamos los responsables de educar, pero sí de aportar. Creo que todos vamos construyendo una banda sonora en nuestras vidas con las canciones que nos van marcando, y ahí es donde aportamos. Interpretamos los sentimientos de los que no hacen música para que hagan las canciones suyas y las disfruten.

