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Natalia Lafourcade, el ícono latinoamericano que reafirma el poder de la mujer en el mundo

Hay señales que se lanzan en el universo, esas que, en muchos casos, las atraemos por pura fuerza de anhelo… Hace casi 20 años que su carrera musical iniciaba, en una Latinoamérica que no necesariamente entendía la compleja crítica y rebeldía de una artista que estaba destinada al éxito total.

Escaló con sus versos “ligeros”, pero rotundos, que empezaban a analizar la sociedad del final de los 90 frente a la naciente época del “2000”, y mostraron una nueva manera de ver la música alternativa hecha por mujeres. Natalia abrió una puerta al mundo con su auténtico tono de voz, sus letras potentes e inspiradoras que firmaban una bandera de libertad sin fronteras. Las mismas que hoy siguen extrapolándose con su apasionada interpretación y su exquisita composición que logran enviarnos a naufragar entre las profundidades del espíritu.

Tras las más “normales” vicisitudes de una entrevista por Zoom… las fallas de la cámara, la internet y las averías de la energía eléctrica, una hora y poco minutos después de la hora pautada, se dio nuestro encuentro. Uno cercano –mientras que la multipremiada artista se encontraba retirada en las montañas de un pueblecito aislado de México, respirando aire puro– en el que no tan solo hablamos de música y de la bonita causa que motivó su más reciente disco “Un canto por México Vol. 2”, sino también de las altas tasas de feminicidios, del valor de la mujer y del ingrediente que solucionará todos los problemas de la humanidad: el amor.

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Oh! Magazine. Te encuentras promocionando “Un canto por México Vol. 2”. ¿Cómo fue este proceso para finalizarlo?

Natalia Lafourcade: Hemos terminado este volumen 2, que teníamos listo en un 70 % antes de la pandemia. Lo hemos terminado a la distancia, realmente. En lo personal, me siento muy agradecida con este proyecto porque me ha mantenido ocupada y con las energías puestas en que quede lindo, en que los visuales queden bien, en cada cosita que fuimos agregando para que, ahora en su totalidad, resultara con mucho amor y dedicación. Estamos muy contentos con el resultado.

Oh! Magazine. Tuviste la dicha de trabajar en este tiempo. ¿Crees esto que vive la humanidad fue el empujón para dar ese toque e impulso de terminar este disco que presentas?

N. L. Creo que, de alguna manera, el disco está abrazando y encapsulando el momento histórico que vivimos. Inevitablemente, en este podemos sentir la energía y la era que atravesamos. Realmente, los invitados que tuvimos hasta el final y los que se integraron en la última parte del proceso, vinieron a darle otra vida y un cambio enorme a “Un canto por México Vol. 2”.

Me gusta decir que no es tan solo el canto al amor y desamor, es un disco que le canta a la vida y que rinde tributo a la vida. Es un álbum que viene de un concierto en donde lo que queríamos era recaudar fondos para una causa que está vinculada con este proyecto, que tiene que ver con la reconstrucción de un espacio comunitario cultural en la comunidad de Jáltipan (Veracruz) que se vio afectado por los temblores, y una de las tantas acciones que hicimos fue este concierto en el 2019.

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“Confrontar el dolor cuesta, pero hay que traerlo, confrontarlo y vivirlo. Que eso sea nuestro maestro para poder morir y renacer con luz. ¡Hay que querer estar bien!”

En todo el repertorio de este show que seleccioné junto a Kiko Campos, buscamos que la gente disfrutara y que fuera una noche de esencia mexicana; entonces mezclamos de todos los géneros que encontramos en la música típica de México y terminamos haciendo algo que, para nuestro gusto, no podía quedarse siendo nada más un concierto… terminó siendo un disco de dos volúmenes. Es un proyecto de mucha diversidad, es un tributo a los matices de la vida.

Oh! Magazine. Con el volumen 1 te adueñaste del Grammy. ¿Cómo se manejan las expectativas luego de esto, en un disco que no solo entregas arte, sino un “pedacito” de tu nacionalidad?

N. L. Es un placer y un orgullo. Me encanta compartir la belleza de nuestra música. Aprender de nuestras tradiciones y compartir este aprendizaje. En “Un canto por México Vol. 2” hay universos que se entrelazan, por eso es tan rico, amplio y profundo. Me siento muy afortunada de compartir la belleza de México y de, una forma u otra, toda Latinoamérica, porque todos estos ritmos están conectados.

Oh! Magazine. Este álbum tiene 57 minutos y 37 segundos de duración. ¿Cuánto tiempo te costó hacerlo?

N. L. No sé cuánto tiempo invertimos. Pero, por supuesto, fue muchísimo, así como mucha energía. Hay bastantes músicos en esta producción, por eso siento que tiene tanta fuerza y espíritu. ¡Son tantos artistas involucrados! En la parte de grabaciones hay tiempo de valor dedicado y en la posproducción de parte de Kiko Campos y de Nano Hernández haciendo los arreglos musicales. La mezcla tiene horas, horas, horas de dedicación… a cada productor que trabaja conmigo le advierto de la mezcla por lo “metiche” y detallista que soy. La verdad, es de los procesos que más disfruto (risas).

Oh! Magazine. En un tiempo donde se apuesta tanto a lo sencillo y cuando se cree aún que los contenidos sin fondo son los grandes éxitos… ¿por qué Natalia Lafourcade sigue apostando a rescatar estas grandes composiciones?

N. L. Porque creo en la riqueza que existe en esta música. Me gusta, genuinamente, y la disfruto. Amo interpretar una “Llorona”, un “Luz de Luna”, tener una canción como “Cien años”… Me gusta saber que puedo invitar a un artista como Caetano Veloso, un Rubén Blades, un Jorge Drexler… la verdad, disfruto esta música y me doy cuenta que viene de un contexto que vale la pena resaltar hoy en día: los valores culturales.

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Oh! Magazine. ¿Cómo se dio la selección de los intérpretes?

N. L. Fue un proceso orgánico para integrar a todos los artistas que forman parte de esta producción. Soy una persona muy mística y creo en la fuerza del universo, del destino y cómo mueve sus hilos para que las cosas sucedan. Este proyecto estuvo lleno de eso. Todos los artistas que estuvieron presentes quisieron estarlo, estaban a favor de esta causa y este arte. Todo se fue dando solo, tejiendo de una manera maravillosa.

Oh! Magazine. Dices que eres muy mística… ¿hay una rutina o ritual esté siempre presente antes de tus grandes hazañas?

N. L. Sí, mi ritual es constantemente “intencionar”. Hay que poner intención en las cosas que uno va haciendo. A todo le pongo intención, se lo dedico a algo. Además de hacer un rezo y encomendarlo a la fuerza superior.

Oh! Magazine. Siempre hay una que nos saca las lágrimas o por belleza o por emoción. ¿cuál es esa canción y por qué?

N. L. Hay varias, pero una canción que genera algo más que en mi mente, físicamente algo pasa con mi cuerpo es “La Trenza”, de Mom Laferte. Ese tema, no sé, algo de mí se conecta que lloro de emoción (risas). Canciones como “Nada es verdad”, hay un punto donde el cuerpo se me pone “chinito”, así la escuche desde el teléfono y es como “¡uff!” se me metió en los sesos.

Oh! Magazine. Has sido una abanderada de tu cultura y la de toda Latinoamérica, ¿crees que los años te han ido enseñando a valorar más lo auténtico, lo de origen?

N. L. Sí, amo explorar esta música. También me doy cuenta de que me falta mucho por aprender, que me falta mucho camino por recorrer y que es una bonita manera de seguir rindiendo homenaje a las cosas que admiro de mi gente, de mi país. Esta es una manera de regresar lo tanto que mi país me ha dado. Es la mejor manera de regresar al origen.

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Oh! Magazine. Para muchos artistas es fluido cantar sus propias composiciones. En tu caso, ¿cómo se ha sentido darle voz a temas emblemas que otros han escrito?

N. L. ¡Es una delicia! Es muy interesante el proceso de apropiarse de una canción ajena y también una propia. Con mis canciones, me ha pasado que, aunque la componga yo, tengo que generar esta comunión con ella; tengo que generar este entendimiento, este encuentro de su espíritu, buscar de dónde viene la conexión con las emociones.

En el caso de temas como “La llorona”, otras que he interpretado de Violeta Parra, de un Simón Díaz, son composiciones que han implicado de mí cierto compromiso y una búsqueda muy honesta con la emoción para saber cómo cantar, desde dónde. Este proceso me ha ayudado a crecer como persona, como artista e intérprete. Y a la hora de componer mis canciones, inevitablemente tengo la influencia de todo este mundo y se ve reflejado en lo que voy haciendo.

Oh! Magazine. En ese sentido, después de experimentar con tantas fusiones autóctonas, en ese próximo disco de tus propias composiciones, ¿qué te atreverías hacer musicalmente hablando que, quizás, tenga que ver con estos géneros?

N. L. No lo sé, realmente. Lo tengo que investigar. Vamos a ir viendo, tengo muchas ganas de encerrarme en el estudio y hacer música. En mi caso, el trabajo es siempre explorar, siempre estoy buscando nuevas posibilidades. La sorpresa de ver cómo se va revelando esta nueva historia musical que, en algún momento, me va a abrazar y yo voy a abrazar también. Sigo enfocada en la reconstrucción de ese espacio cultural que te mencioné, que aún le falta, pero que próximamente vamos a terminar.

Oh! Magazine. Me imagino que en este tiempo has estado prácticamente sola en las montañas. ¿hay una libreta llena de historias?

N. L. (Risas). La verdad, muchas anécdotas, muchos momentos lindos. Ha sido muy especial el proceso de finalizar este disco. Lo terminé a la distancia. Le pedí a una amiga su rancho prestado para poder hacer un estudio improvisado; ha sido un tiempo de ir recolectando un cierto número de canciones que tengo ahí, guardaditas, esperando su momento. Darle los últimos toques a la galería de mi página web donde quedan plasmados mis casi 20 años de carrera. Ha sido mucho trabajo desde casa y qué bueno. Siento que soy muy afortunada porque puedo vivir de lo que tanto amo hacer, y lo puedo compartir.

Oh! Magazine. Si hablamos de música latinoamericana, debemos recordar que el dominicano Alex Ferreira ha colaborado con tu banda. ¿Qué te llevas de la creatividad dominicana?

N. L. Alex me acompañó mucho en el proceso del disco “Mujer Divina”. De hecho, él me presentó canciones de Agustín Lara que yo no conocía, me ha presentado música que no había escuchado antes. Ha sido muy grato compartir con él, lo quiero mucho y es un gran artista y amigo. Además, me encantan las cosas que está haciendo. En los últimos años va mostrando un crecimiento notable, podemos ver esta energía caribeña y ese toque tan de él, ese humor negro que tiene en la vida de cómo es, cómo vive, cómo danza, cómo canta, cómo compone, cómo escribe. Lo admiro y quiero mucho, es de mis mejores amigos.

Oh! Magazine. ¡Ah! Hasta te presentaste en nuestro teatro de Bellas Artes. ¿Cuándo iniciarás con los conciertos tras la vuelta a la normalidad en varios países?

N. L. Tengo planes de volver a girar en 2023. Tenía ganas de darme un descanso de los conciertos y ahora tengo muchos deseos de visitar varios lugares, en su momento. Todavía vamos cerrando ciclos y viendo cómo se presentan las cosas. Yo estaría encantada de regresar a su país y cantar para ustedes.

Oh! Magazine. Siempre me gusta preguntarles a los cantautores de tu nivel, ¿cuál es esa canción que le hubiese gustado componer?

N. L. Me hubiera encantado componer “Un alma mía” de María Grever. “Luna llena” de Simón Díaz, un “María Bonita” de Agustín Lara, “Cien años”… esos son mis temas favoritos clásicos que hubiera querido escribir yo.

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Oh! Magazine. ¡Todos de amor! Ayer terminé de leer el más reciente libro de Isabel Allende sobre sus memorias de vida y la lucha del feminismo actual. Ella comentaba sobre el poder del amor para sanar al mundo. ¿Crees aún nos hace falta amor como humanidad?

N. L. Nos falta conectar con el amor. Desde cultivar el amor propio, esa semilla desde uno mismo es muy importante. Cuidarla e ir creciendo en amor y generosidad con nosotros. Cuando conectas el amor contigo mismo, generas este respeto por la vida y el de tu vida propia. Es cuando dices “no me voy a malgastar la vida en tonterías, la voy a aprovechar al máximo”.

“Es tiempo de conectar con el amor, voltearnos a ver y escucharnos. Hay que conectar con la empatía, con la compasión y con hablar de esas cosas que cuestan”.

Solo cuando comienzas a hacer este tipo de conexiones generas la misma conexión con el mundo y lo que le aportas al universo es positivo, porque viene de ti, luminoso y sano. Antes de podernos ver unos a otros, de reconocernos y encontrarnos en el otro, tenemos que encontrarnos en nosotros mismos. Es un trabajo fuerte, porque venimos de tanta información que se nos da, de tantas cosas que creemos que necesitamos para ser felices, y en realidad no es verdad. ¡Hay tantas cosas! Que al final debemos construir nuestra propia verdad, pero sí coincido en que necesitamos amor.

También, una cosa en la que creo profundamente es que construir desde el amor hace la diferencia; el amor lo puede todo y con amor podemos cambiar al mundo tan desequilibrado en el que vivimos.

Oh! Magazine. El hecho de que abordes el amor propio, me hace pensar que tanto México como República Dominicana ostentan las tasas más altas de feminicidios. ¿Crees que con la educación basada en amor y el apoyo entre mujeres esas estadísticas vayan bajando?

N. L. Como mujeres debemos apoyarnos unas con otras. Tenemos que voltear a ver que hay una situación, debemos arreglar; y entender que no todas venimos de los mismos contextos, ni todas estamos expuestas a las mismas situaciones, pero al final somos hermanas y debemos reconocernos e impulsarnos. Hoy en día se están poniendo temas sobre la mesa, por fin, que luchan por situaciones que tienen que ver con nosotras, con nuestra historia.

También, debemos voltearnos a ver la historia de nuestros hombres. Qué ha pasado con lo que nos han enseñado desde niños, qué ha pasado con nuestras familias, con nuestros padres, abuelos… porque todo viene de algún lugar. La violencia hacia la mujer viene de algún lugar y es ahí a donde debemos ir a analizar y a desmenuzar qué ha sucedido. Creo que no solo las mujeres tenemos un daño profundo, los hombres de nuestro mundo también tienen un daño muy fuerte que hay que atender. La agresividad viene de fracturas profundas, de aspectos muy delicados y del que todos formamos parte. Podemos ayudarnos unos a otros, no hay que perder de vista que seguimos en el proceso del cambio.

Oh! Magazine. El tiempo se nos agotó, pero debo hacerte esta última pregunta. ¿Qué mensaje les envías a las que están pasando por una situación de abuso y maltrato?

N. L. Aquellas que estén pasando por momentos difíciles, aquellas que tengan algo que compartir, que decir, que sacar a la luz, confíen que va a haber una hermana que las va a ayudar. Tenemos que apoyarnos entre nosotras. A nuestros hombres le diría que por favor escuchen y que abran el corazón. Es tiempo de conectar con el amor, voltearnos a ver y escucharnos. Hay que conectar con la empatía, con la compasión y hablar de esas cosas que cuestan. Confrontar el dolor cuesta, pero hay que traerlo, confrontarlo y vivirlo. Que eso sea nuestro maestro para poder morir y renacer con luz. ¡Hay que querer estar bien!

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