Como un zambullido al fondo del océano, cuando los sonidos del mundo se apagan y solo las olas te hablan.
La gravedad del cuerpo se impacta con el agua. Al relajarte, los dos estados: entre masa sólida y líquido logran conmutar y crear sinergia. Ejerciendo el maravillo acto de dejarse llevar y darle entrada a la paz.
Se rozan los poros en el infinito del mar, pero no se inundan. Cediendo al juego del equilibrio y a la balanza insoslayable del firmamento.
Recientes
Se ve el azul cristalino, se pasean ellos y el retozo visual te invita a distinguir qué puedes soltar…
La existencia pide movimiento, lo que se estanca se hunde y marchita.
Deja que la arena fría de una mañana de playa con lluvia te sorprenda. Lánzate por el “tobogán” que te asusta. Cierra los ojos si es necesario… respira fuerte y percibe la corriente, el vacío que se genera al instante en tu vientre. Más rápido que tarde, llegarás a su desenlace.
Allí es cuando te haces consciente de la maravilla de escuchar tus sentimientos, de ponerle oído a tu intuición.
P. D.: Noviembre del 2022. ¿Esperarás otro año más? ¡Vivir es ahora!

