¡Admítelo!, estos días han desatado la “bestia estomacal” a cualquiera… Aunque en muchos casos las labores se han incrementado, el cambio de rutina- nos acostamos más tarde y tenemos menos movilidad- genera ciertos episodios de ansiedad que pudieran afectar los horarios y cantidades de los alimentos ingerimos. Y caer en hambre psicológica.
El especialista Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experto en nutrición dice que la clave está en cuándo parar de comer. Es muy importante saber distinguir entre el hambre que surge a raíz de una necesidad fisiológica y la ansiedad, que podemos describir como un ‘hambre psicológica’, nutrido muchas veces por el estrés, la tendencia depresiva, la glotonería o el simple aburrimiento.
¿Cómo nos damos cuenta de estamos comiendo por hambre psicológico?
El indicativo más claro de una ingesta compulsiva consiste en comer rápido, sin saborear la comida y terminar en pocos minutos con nuestro plato. Otras pistas del hambre psicológica son ingerir cantidades excesivas de alimentos y picotear en exceso antes de los platos principales.
Si crees te está pasando, la doctora Nidia Saldaña, Nutriología Clínica y Bariátrica nos ofreció seis recomendaciones. !Apunta!
1. Hacer una rutina. Es decir, establecer horarios para tus actividades diarias. Además de ser una ayuda para programar tu día, no te permite muchas horas de ocio, que solo te pueden conducir a comer de manera compulsiva. No olvides colocar en tu horario, una actividad de esparcimiento (leer, ver uno dos capítulos de una serie, regar las plantas o hacer ejercicios).

2. Hacer 5 comidas al día. Diseña un calendario de tus alimentos. Te diría que puedes ser un poco estricto de Lunes a Viernes, seleccionando en estos días los alimentos más saludables; y así dejas para el fin de semana tus comiditas trampa. Siempre teniendo en cuenta que estas no sobrepasen las colorías que te ahorraste en la semana.
3. Tomar 2 litros de agua al día. Además de mantenerte hidratado, te permitirá mantener tu estomago ocupado y sin necesidad de picotear todo el día.
4. Establecer 1 hora al día para hacer ejercicios. Muy importante para tu cuerpo y tu mente. Como sabemos los beneficios del ejercicios físico para tu salud cardiovascular y mental son geniales: mejora la circulación de la sangre, le añade fuerza al corazón como bomba, mejora la oxigenación del cuerpo; Y a tu mente le puede proporcionar calma.
5. Mantén una buena higiene del sueño. Muy importante para mantenerte en calma todo el día, es haber conseguido un sueño reparador. Cada individuo funciona de forma particular, pero si eres de los que les cuesta conciliar el sueño te puedo recomendar establecer patrones. Es decir, que tu día termina a la misma hora. Sumado meditar o hacer algún ejercicios de relajación, más un buen baño y a la cama. Quizá los primeros días no sea efectivo, pero te aseguro que, como seres de costumbre que somos, eventualmente tu cuerpo ira reconociendo estos pasos, y el sueño irá llegando con ellos.
6. Buscar ayuda psicológica. Muy importante y efectiva, porque te ayuda identificar las situaciones pasadas o del día a día que te hacen descargar tus emociones a través de la comida, al mismo tiempo te proporcionan las herramientas necesarias para canalizar tu ansiedad de forma positiva y alejadas de la comida, y entender tu relación con la comida.

