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Leli Hernández: el sueño de convertirse en una pop star dominicana

Leli Hernández no ha seguido un solo camino para llegar hasta aquí, antes de apostar por la música, trabajó en producción, buscó oportunidades en la actuación y encontró en las redes sociales una manera de conectar con el público. Cada etapa le ha dejado algo, y hoy todas forman parte de la artista que está construyendo.

Aunque nació en Estados Unidos, sus raíces dominicanas ocupan un lugar importante en su historia. Su papá es de Santiago y su mamá de San Francisco de Macorís. Ahora quiere que esa conexión se sienta también en su música y que el público dominicano conozca una faceta de ella que va mucho más allá de sus trabajos frente a las cámaras.

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Su visita al país tiene precisamente ese propósito: darle impulso a canciones como Perrísima y Este Feeling, dos propuestas que incorporan referencias y sonidos cercanos a la cultura dominicana y caribeña.

Pero detrás de esa apuesta hay una artista que todavía está descubriendo cómo quiere sonar, que reconoce sus inseguridades y que tiene una idea bastante clara de lo que le gustaría aportar a la música latina: más variedad, más pop y una propuesta que pueda disfrutarse en familia sin perder su personalidad.

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Antes de pensar en la música como una carrera, Leli pasó cerca de tres años trabajando en producción, como parte de equipos de desarrollo de proyectos. Esa experiencia le permitió conocer de cerca la industria musical urbana y entender cómo se construyen los proyectos que llegan al público.

Al mismo tiempo, intentaba abrirse paso en la actuación. Cuando las oportunidades en el cine no llegaban como esperaba, decidió crear videos de comedia junto a figuras conocidas de Vine, una plataforma que impulsó a muchos creadores de contenido. Después amplió su presencia en Instagram y comenzó a abrirse camino hacia nuevos proyectos.

Así llegaron participaciones en producciones cinematográficas y en la serie inspirada en la vida de Nicky Jam, una experiencia que marcó un antes y un después en su trayectoria.

La oportunidad llegó de una manera inesperada. Leli había audicionado para varios proyectos del director Jessy Terrero, sin saber que una de esas pruebas estaba relacionada con la serie del artista urbano.

Cuando recibió la llamada, pensó que le hablarían de alguno de los proyectos pequeños para los que había hecho audiciones. En cambio, Terrero le explicó que la estaban considerando para interpretar a la hermana de Nicky Jam.

«Cuando me dijo que tenía que confirmarlo con Nicky, yo le pregunté: “¿Quién es Nicky?”. Ahí fue que me explicó que era Nicky Jam, que la serie era para Netflix y que estaba basada en su vida», recuerda.

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La noticia la tomó completamente por sorpresa. La primera persona con la que compartió la emoción fue su mamá, y la reacción terminó en lágrimas de ambas.

La experiencia también la acercó a productores y artistas que comenzaron a interesarse por otra de sus facetas: la música. Leli ya compartía algunos freestyle en redes sociales y había logrado que varios se hicieran virales. Los comentarios y el interés de quienes trabajaban en la industria la animaron a tomársela más en serio.

Uno de sus primeros pasos fue participar en Bravas, una serie cuya banda sonora incluyó una de sus canciones y en la que también actuó.

Desde entonces, la música ha ido ganando espacio en su vida, aunque el recorrido no ha sido lineal. Su experiencia en distintas áreas le ha permitido explorar posibilidades, pero también ha hecho que encontrar una identidad artística propia sea un proceso más largo.

Una dominicana con ganas de hacer pop

Leli habla de sus raíces con naturalidad. No haber nacido ni crecido en República Dominicana no ha impedido que se sienta profundamente conectada con el país. Por eso, presentar su música aquí tiene un significado especial.

Perrísima nació de una colaboración que reunió a un productor dominicano y a su primo, también artista, quien participó en la escritura del tema. Este Feeling, por su parte, fue trabajado en Miami con un productor vinculado a proyectos de pop latino e internacional.

Ambas canciones forman parte de una intención más amplia: dar a conocer las distintas facetas que ha desarrollado durante su carrera y conectar con una audiencia que quizá todavía no conoce todo lo que hace.

«Por más grandes que sean las cosas que pueda hacer afuera, siempre se siente bien poder hacerlo en el país de uno. Aunque no nací ni crecí aquí, siempre me he sentido súper dominicana», cuenta.

Su objetivo no es limitarse a un solo género ni seguir una fórmula. Al contrario, quiere contribuir a que la música dominicana tenga mayor representación en el pop.

«Me gustaría ser esa pop star dominicana», dice, convencida de que hay espacio para propuestas diferentes dentro de la música que se exporta desde el país.

Para explicarlo, menciona referentes de otros mercados, donde conviven artistas urbanos con figuras que se mueven entre el pop, el romance y otros sonidos. Le gustaría que esa diversidad también tuviera más espacio en la escena dominicana.

Su visión incluye una música juvenil, accesible y familiar, pero que conserve elementos de sus raíces. No se trata de renegar de los sonidos urbanos —que también escucha y disfruta—, sino de sumar opciones y demostrar que la identidad musical dominicana puede expresarse de muchas maneras.

En cuanto a su propio sonido, todavía está explorando. Se describe como una persona sentimental que, al mismo tiempo, disfruta proyectar seguridad y una actitud fuerte. Le interesa combinar el canto con el rap y encontrar un equilibrio que le permita transmitir ambas partes de su personalidad.

Entre sus sueños de colaboración está Drake, un artista con el que siente afinidad por esa mezcla de emociones, melodía y actitud.

Aunque su carrera incluye experiencias importantes, Leli no presenta su recorrido como una historia de éxito constante. Habla abiertamente de los momentos en que se pregunta cuándo llegará esa oportunidad que le permita consolidarse como artista.

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Una de sus mayores dificultades es que suele asumir muchas responsabilidades dentro de su propio proyecto. «Yo hago todo», explica. Ser quien impulsa las ideas, toma decisiones y mantiene el trabajo en marcha puede resultar agotador, especialmente en una industria en la que las oportunidades no siempre llegan con la frecuencia esperada.

Hay etapas en las que todo parece moverse al mismo tiempo y otras en las que el silencio se hace sentir. Para ella, esa alternancia puede afectar la confianza, incluso cuando existen razones para sentirse orgullosa de lo conseguido.

«No todos los días me voy a sentir como una estrella», reconoce.

En esos momentos, el apoyo de sus padres y de sus amistades se vuelve importante. También ha aprendido a mirar los períodos de menor actividad desde otra perspectiva: como una oportunidad para prepararse, desarrollar nuevas ideas y dedicar tiempo a su familia y a su espiritualidad.

«Siento que mi sueño es más grande que los miedos que tengo», afirma.

Esa frase resume buena parte de su manera de avanzar. No significa que las dudas desaparezcan, sino que ha decidido no permitir que sean ellas las que determinen hasta dónde puede llegar.

Leli: La mujer detrás de la artista

Fuera de los sets y los estudios de grabación, Leli tampoco parece tener mucha inclinación por quedarse quieta. Se define como aventurera, amante de los viajes y de las actividades que le permitan probar algo diferente.

Hace poco fue a nadar con tiburones, una experiencia que probablemente no repetiría con tanta tranquilidad su mamá, según cuenta entre risas. También disfruta el boxeo, el baile, la natación, el pádel y, en general, cualquier actividad que la acerque al agua. «Soy una sirena», dice para resumirlo.

Su vida personal, sin embargo, ha tenido que adaptarse a una carrera que exige disponibilidad, viajes y una agenda cambiante. Leli reconoce que durante mucho tiempo puso su trabajo por delante de las relaciones amorosas. Pasó alrededor de diez años sin una relación seria y sentía que su ritmo de vida podía resultar difícil de sostener para una pareja.

Ahora asegura que está con alguien que comprende sus aspiraciones y está dispuesto a acompañarla en ese camino, sin pedirle que renuncie a lo que quiere construir.

Esa posibilidad de compartir su vida con alguien que entienda sus prioridades parece representar una nueva etapa, una en la que no necesariamente tiene que elegir entre el amor y su carrera.

Cuando imagina dónde quisiera estar dentro de cinco años, Leli piensa en grande. Se visualiza haciendo giras, llegando a distintos países y presentándose en escenarios de gran escala. Sueña con un espectáculo que reúna todo lo que le gustaría ofrecer como artista.

Pero, al hablar de éxito, su respuesta toma otro rumbo.

Para ella, vivir de la música y poder trabajar en lo que disfruta ya representa una parte importante del sueño. No necesita esperar a llenar el escenario más grande para reconocer que está avanzando.

«El hecho de que pueda hacer lo que me gusta ya es un sueño», explica.

Esa perspectiva no reduce sus ambiciones; más bien, le permite valorar el presente mientras trabaja por lo que todavía quiere alcanzar. Leli quiere llegar lejos, construir una carrera sólida y conseguir que su música conecte con públicos de distintos lugares. Al mismo tiempo, entiende que cada oportunidad de cantar, bailar y compartir su propuesta es una parte real de esa vida que alguna vez imaginó.

Su historia todavía está en desarrollo. La actriz que encontró oportunidades frente a las cámaras, la creadora que aprendió a conectar con la gente desde las redes y la artista que ahora busca su propio sonido conviven en una misma persona.

El próximo capítulo consiste en lograr que todas esas versiones tengan una voz común. Y Leli tiene claro hacia dónde quiere llevarla: al pop, a sus raíces dominicanas y a una carrera en la que pueda crecer sin dejar de ser ella.

Lisbeth Calderón Díaz
Lisbeth Calderón Díaz
Comunicadora apasionada, amante de los animales y eterna buscadora de historias que inspiran. Con una curiosidad insaciable, creo en el poder de la palabra para conectar, emocionar y hacer que cada mensaje cobre vida.
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