InicioMOh!daGuia de estiloFaldas, lencería y color: claves para la próxima temporada

Faldas, lencería y color: claves para la próxima temporada

La Semana de la Moda París ha hablado y esta vez lo ha hecho con cuatro tendencias fáciles de trasladar a la calle: las faldas vuelven a ganar terreno, la lencería se lleva a la vista, los colores intensos desafían a los neutros y el deporte se mezcla con prendas sofisticadas. La pasarela propone así una primavera-verano 2027 menos uniforme y más abierta a combinar códigos.

Si hubiera que escoger una prenda que defina la Semana de la Moda de París esa sería la falda. Su presencia ha sido transversal en las colecciones, con Prada como uno de los ejemplos más claros, además de Dries Van Noten y Valentino. La prenda aparece en diferentes largos y siluetas, desde versiones estructuradas hasta diseños fluidos.
La novedad no está únicamente en su regreso, sino en cómo se combina. La falda comparte protagonismo con camisas de inspiración masculina, prendas deportivas, americanas y piezas más sofisticadas, alejándose de la idea de que solo puede formar parte de un conjunto marcadamente femenino.


En Prada, la falda llegó a convertirse prácticamente en el hilo conductor de la colección, mientras Chanel, Dries Van Noten y Valentino exploraron distintas longitudes y volúmenes. La tendencia recupera así una pieza tradicional del vestuario para darle un carácter más flexible y actual.

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Es, probablemente, uno de los códigos de París con más posibilidades de llegar a la calle: una falda puede combinarse con una camiseta sencilla, una camisa amplia o unas zapatillas deportivas sin necesidad de reproducir literalmente la pasarela.
La ropa interior deja de esconderse.

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París ha vuelto a subir el volumen del color. Azules intensos, verdes, amarillos, rojos, rosas y violetas han aparecido en diferentes colecciones. En la imagen, una modelo en el desfile de Pierre Cardin. EFE/EPA/GAUTHIER BEDRIGNANS


El segundo gran movimiento tiene que ver con el cuerpo. Sujetadores, corsés, ‘bodies’ y prendas inspiradas en la lencería han aparecido bajo americanas, junto a faldas o como parte visible de los conjuntos. Tom Ford, Jean Paul Gaultier, Balmain, Vivienne Westwood, Miu Miu y Ester Manas han ofrecido distintas interpretaciones de esta tendencia.
Tom Ford apostó por sujetadores estructurados y prendas de inspiración lencera; Jean Paul Gaultier recuperó el célebre sujetador cónico; Balmain mezcló sujetadores, corsés y faldas de satén, mientras Miu Miu dio a la tendencia un giro deportivo mediante sujetadores de inspiración atlética.


La tendencia no es completamente nueva, pero París la presenta ahora con una particularidad: la lencería ya no necesita convertirse en un vestido espectacular para llamar la atención. Puede asomar bajo una chaqueta, sustituir a una camiseta o formar parte de un conjunto cotidiano.

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Quizá la combinación más representativa del cambio de París sea la mezcla entre ropa deportiva y prendas sofisticadas. En la imagen, un desfile de Lacoste. EFE/EPA/MOHAMMED BADRA


La versión más fácil de adoptar no será necesariamente la más extrema. Un sujetador sobre una camiseta, una camisa ligeramente abierta bajo una americana o un corsé combinado con una prenda más sobria permiten trasladar el código de la pasarela sin reproducir literalmente sus excesos.


El color se rebela contra el armario neutro


Después de varias temporadas dominadas por marrones, grises, negros y otros tonos apagados, París ha vuelto a subir el volumen del color. Azules intensos, verdes, amarillos, rojos, rosas y violetas han aparecido en diferentes colecciones.


Celine, Chloé, Miu Miu, Givenchy, Pierre Cardin y Loewe han recurrido a colores de gran intensidad, mientras el azul cobalto se ha consolidado como uno de los tonos más visibles de la temporada.


La apuesta no consiste necesariamente en abandonar los neutros. Una de las fórmulas más fáciles de trasladar a la calle es introducir una sola pieza de color intenso que transforme un conjunto más sobrio: una falda azul, una chaqueta amarilla, un vestido rojo o un accesorio verde.


En Loewe, los tonos saturados convivieron con prendas más relajadas y comerciales, mientras Celine recurrió a colores como el azul Yves Klein y el fucsia. Chloé, por su parte, incorporó rojos y amarillos intensos a una colección marcada también por volúmenes y mangas protagonistas.


El resultado es una paleta menos previsible que la de temporadas anteriores, pero suficientemente flexible como para incorporarse a un vestuario cotidiano.
El deporte se pone elegante Quizá la combinación más representativa del cambio de París sea la mezcla entre ropa deportiva y prendas sofisticadas. Miu Miu convirtió esta idea en uno de los ejes de su colección de primavera-verano 2027.


Americanas de cuadros se combinaron con pantalones cortos deportivos; vestidos de cóctel aparecieron junto a zapatillas de inspiración técnica y sujetadores deportivos bajo prendas más sofisticadas.


La casa recurrió además a colaboraciones con Wrangler y New Balance para reforzar esa mezcla entre vestuario cotidiano, deporte y lujo. No se trata de convertir la ropa deportiva en una categoría de lujo, sino de sacar las prendas de su contexto habitual.


Una zapatilla técnica puede acompañar una falda, un pantalón deportivo una americana y una camiseta de inspiración atlética una prenda más formal.


Loewe y Lacoste también han explorado esa relación entre funcionalidad y sofisticación, mientras que la colección de Louis Vuitton diseñada por Nicolas Ghesquière puso el foco en prendas ligeras y adaptadas al movimiento.


La tendencia resulta especialmente trasladable a la calle porque no exige abandonar la ropa cotidiana. Basta con cambiar las combinaciones para conseguir que una prenda asociada al deporte adquiera un carácter diferente.


Una moda que vuelve a pedir ser vivida


Las cuatro tendencias tienen algo en común: no obligan a elegir entre fantasía y practicidad. La falda vuelve a ocupar espacio, pero puede llevarse con una camisa masculina.


La lencería se muestra, pero también puede quedar parcialmente oculta bajo una americana. El color gana intensidad, aunque basta una sola pieza para incorporarlo. Y la ropa deportiva entra en territorios sofisticados sin perder su comodidad.

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Sujetadores, corsés, ‘bodies’ y prendas inspiradas en la lencería toman protagonismo. En la imagen, una modelo en el desfile de Vivienne Westwood. EFE/EPA/MOHAMMED BADRA


Es una dirección que se ha repetido durante la semana parisina: prendas más ligeras, combinaciones más personales y una voluntad de recuperar la ropa como algo que se lleva y se vive, no solo como una declaración de pasarela sino como el regreso de una moda más comercial y ponible en las colecciones de primavera-verano 2027.


Después de varias temporadas dominadas por tendencias muy concretas, París parece proponer algo menos sencillo de etiquetar: volver a vestirse mezclando códigos.


Y precisamente por eso, las tendencias que más posibilidades tienen de sobrevivir a la pasarela no son necesariamente las más extravagantes, sino aquellas que permiten combinar una falda con una zapatilla, un sujetador con una americana, un color intenso con prendas neutras o ropa deportiva con piezas sofisticadas.


María Muñoz Rivera.
EFE REPORTAJES

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